Por Redacción | viernes, 29 de octubre de 2021

Por Victor Lagunas Peñaloza


El día lunes se cumple un mes desde que el secretario de seguridad y protección ciudadana de Tijuana, Fernando Sanchez Gonzalez, se estrenó como el encargado de la seguridad de las familias tijuanenses. Muchos se preguntaron, qué lo hacía tan especial para tener tan importante cargo y estar al frente de una de las ciudades más violentas del mundo.

En la primera semana de trabajo la suerte le sonrió, pues a unos días de su toma de protesta, uniformados abatieron a un criminal que trató de ejecutarlos por lo que muchos comenzaron a decir que esta nueva administración pondría mano dura contra la delincuencia.

Después se dio la noticia que el próximo director de la policía municipal sería Rafael Vázquez. Vázquez fue rápidamente criticado dentro y fuera de la tropa por no ser policía municipal de Tijuana, sino más bien de la extinta y corrupta PEP que desapareció en el gobierno de Jaime Bonilla.

Dicho funcionario no debutó con una gran detención sino con narcomensajes y parte desmembradas dejadas por la ciudad en su contra y en las cuales fue señalado como una persona de no fiar. Ni el secretario de seguridad ni el director de la policía declararon algo al respecto, quien tuvo que dar la cara fue la primera edil, Montserrat Caballero e informó que eran “los pillos” los que tenían miedo de que fueran a cambiar las cosas y por ello realizaban tales acciones.

Después, como en otras administraciones la violencia ha continuado su ruta imparable dejando como resultado los índices que ya son conocidos en nuestra ciudad; jornadas de hasta 10 ejecutados al día.

Estas cifras se mantienen igual que en las administraciones de Karla Ruiz, Arturo González y del panista Juan Manuel Gastélum. Pero no todo está mal, pues también en muy poco tiempo se han sacado de circulación casi 40 armas, la mayoría de uso exclusivo del ejército.

Se han confiscado armas de ráfaga, que son las preferidas de los sicarios de los tres diferentes cárteles que operan en nuestra ciudad. Hasta el momento no se ha visto una estrategia clara del secretario y algunas personas comienzan a pensar que será más de lo mismo en Tijuana. Pero sería muy irresponsable juzgar las acciones del secretario pues para evaluar su estrategia tiene que pasar mínimo seis meses.

Pero ¿Tijuana aguantará otro seis meses de inseguridad?. En estos días se han visto ejecuciones en zonas blindadas, múltiples narcomantas y una en la que hasta mencionaban a su propio hermano y de nueva cuenta el funcionario no dijo nada al respecto y fue nuevamente la alcaldesa la que salió al quite.

Su desatención en el tema de seguridad ha sido notoria, ya que desde su nombramiento como secretario no ha estado presente en las calles donde ocurren los hechos de alto impacto para ver la realidad que viven a diario los tijuanenses, y también para conocer las necesidades que hay en la tropa de la municipal cuando atienden este tipo de incidentes, únicamente se le ha visto en reuniones con diversos sectores empresariales y dando atención a medios indicando que la ciudadanía tendrá paz y las situación se encuentra bajo control.

Los números no mienten, la seguridad es fría como las matemáticas y hasta el día de hoy viernes 29 de octubre son 118 los ejecutados desde que comenzó esta administración y por si fuera poco, hace unos días el ejecutivo nacional anunció que Baja California se posicionó como uno de los estados más violentos de México. Solo podemos esperar a que la próxima gobernadora, Marina del Pilar Ávila Olmeda apoye al municipio con todas las herramientas necesarias para que combata lo que por mucho tiempo otros políticos han minimizado.

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