Por Redacción | domingo, 17 de enero de 2021

Por Cuauhtémoc Ruelas


Huachicolero (Edgar Nito)

Huachicolero nos muestra la historia de Lalo (Eduardo Banda), un chico de 14 años que vive en un pequeño pueblo de Guanajuato, quien al enamorase de Ana (Regina Reynoso) decide inmiscuirse en el mundo criminal de la extracción ilegal de gasolina. Lo que comienza como una manera fácil de hacer dinero, se convierte en una lucha por sobrevivir.

Definitivamente, Huachicolero suena a una trillada fábula sobre los peligros del crimen. No obstante, destaca su empeño por crear un trasfondo interesante, pues esta va desarrollando poco a poco la atmósfera de decadencia rural que lamentablemente está tomando preponderancia en tiempos recientes, causado por la recesión económica y, por ende, el colapso de la sociedad creando entornos peligrosos para las personas, que buscan en el crimen organizado una manera de subsistir, o cumplir sus sueños.

En ese sentido, debemos resaltar el trabajo del director y co-guionista Edgar Nito, el cual consigue un flujo narrativo razonablemente natural y creíble que nos lleva del punto A al punto B sin demasiados tropiezos ni agujeros en el libreto, en el que se incluye breves secuencias de violencia que no solo impactan por su intensidad, sino porque tienen un propósito dramático más allá de impresionarnos por la frialdad con la que suceden.

Por ello, Huachicolero me pareció una sólida cinta dramática con inusual integridad narrativa, buenos actores (empezando por su joven estrella adolescente), y algunos giros bien ganados, que en conjunto logran reducir la sensación de que ya vimos la misma historia en demasiadas ocasiones. En resumen, un extraordinario debut de Edgar Nito dentro del cine nacional.

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“Huachicolero” es una sólida cinta dramática con inusual integridad narrativa, buenos actores (empezando por su joven estrella adolescente), y algunos giros bien ganados, que en conjunto logran reducir la sensación de que ya vimos la misma historia en demasiadas ocasiones.

A Salvo (Omar Yñigo)

Tomó aproximadamente cinco años para nuevamente ver un proyecto audiovisual del director tijuanense Omar Yñigo. Claro, durante ese intervalo también dirigió el cortometraje Lalo apoyado por la UDCI. Pero ahora, Yñigo nos entrega la miniserie A Salvo, continuación de su proyecto presentado en 2020 como parte de la convocatoria BC Hace cine en casa, la cual giraba alrededor del confinamiento que vivimos, poniendo un especial énfasis en la creación de personajes y situaciones intensas.

Entonces, y aunque no me gusta discutir con demasiada profundidad el género al que pertenece una producción de estas características, creo que, A Salvo, encaja parcialmente en el terror por su estructura general (amenaza externa sobre un personaje aislado), reflejando de manera extrema una situación que hasta hace unos meses no hubiéramos imaginado. A partir de ahí, los tres capítulos se desarrollan en la casa del protagonista (Juan Pablo Muro), centrándose en el conflicto interno y no en explosiones o caos social, como comúnmente sucede en producciones con tramas similares. Cabe destacar, la actuación de Juan Pablo Muro, quien logra mantenerse a flote en los tres capítulos, siendo en su mayoría el único interprete en pantalla.

En ese sentido, el peligro que percibimos alrededor de cada uno de los episodios es por medio de lo que se escucha en televisión, el sonido de un helicóptero que sobre vuela, las voces de quien se acerca a la puerta del departamento pidiendo un vaso de agua, o bien los recuerdos que atormentan al protagonista. Con dichos eventos, el director Omar Yñigo logra examinar el problema del aislamiento desde diversos puntos de vista, ninguno de los cuales ofrece una respuesta fácil o evidente que no implique sacrificio personal... una muy interesante premisa aderezada con buenas dosis de suspenso.

*Disponible en la plataforma YouTube y la página de Facebook.com/cinecamino

En “A salvo” el director Omar Yñigo logra examinar el problema del aislamiento desde diversos puntos de vista, ninguno de los cuales ofrece una respuesta fácil o evidente que no implique sacrificio personal...

Una noche en Miami (Regina King)

Opera prima de la también actriz Regina King, Una noche en Miami es la adaptación de la obra de teatro homónima escrita por Kemp Powers (quien también se encarga del guion cinematográfico), la cual desarrolla un evento ficticio de una noche real, el 25 de febrero de 1964, donde el recién coronado campeón de boxeo Cassius Clay (Eli Goree), el líder Malcolm X (Kingsley Ben-Adir), el deportista Jim Brown (Aldis Hodge) y el cantante Sam Cooke (Leslie Odom Jr.), -cuatro iconos estadounidenses afroamericanos-, se reúnen a discutir su entorno en una habitación de hotel, en pleno proceso de pensamiento crítico y activismo social.

Con esta premisa King y Powers entregan una película audaz que tiene mucho que decir, y lo dice con gran elocuencia, a través de una sensibilidad dramática única, no solo por la exploración del racismo, sino también, por denunciar problemas inherentes de la sociedad norteamericana, que hoy en día siguen sucediendo, y sobre todo, por abordar la manera en que las figuras pertenecientes al deporte y la farándula, pueden tomar un papel de mayor responsabilidad frente a las personas, algo que resulta sumamente oportuno en momentos de transición política y social.

Por otro lado, cabe mencionar, que mientras contemplamos tantas variables morales, podemos disfrutar las excelentes actuaciones del elenco entero, quienes se apropian de manera magistral de sus respectivos personajes. En ese sentido, aunque la estructura resulta simple, la conversación entre estos amigos se convierte en escenario de duras discusiones y choques ideológicos muy intensos.

Entonces, Una noche en Miami me pareció una excelente producción, bien escrita y con excepcionales actuaciones que nos ayudan a digerir las pesadas ideas que manejan sus volátiles protagonistas.

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“Una noche en Miami” es una película audaz que tiene mucho que decir, y lo dice con gran elocuencia, a través de una sensibilidad dramática única, no solo por la exploración del racismo, sino también, por denunciar problemas inherentes de la sociedad norteamericana.