Por Basilio A. Olivas S. | viernes, 19 de febrero de 2021

Sacude al público con una revolución salvaje, pero "verosímil". El director mexicano plantea como “aviso” su dura ficción sobre una posible revuelta de los perdedores de las crisis.


Tijuana, B. C.-O nos ponemos las pilas frente al aumento de las desigualdades, la crisis migratoria y la crecida de la ultraderecha, por no hablar del cambio climático entre otros alarmantes asuntos, o vamos al caos y la catástrofe. ¿De qué modo?

El mexicano Michel Franco, habitual de los festivales de cine, nos cuenta qué podría pasar si los más desgraciados y furiosos entre los desfavorecidos de su país se organizaran en revuelta armada contra las "cada más insensibles clases privilegiadas". Lo hace en la película irónicamente titulada Nuevo orden, que se estrena este viernes en España tras haber ganado el León de Plata - Gran Premio del Jurado en la última Mostra de Venecia, entre otros galardones.

Cuando el también director de Las hijas de Abril o Chronic se planteó hace unos seis años realizar esta cinta, la concibió como una mera aunque muy extrema distopía sobre las posibles consecuencias de los males que nos acechan y nosotros mismos fabricamos. Pero conforme fue pasando el tiempo el relato le pareció, precisa en su charla con La Vanguardia, "cada vez más y más cercano a la realidad".

Primero fueron ciertos movimientos sociales los que, como el de los chalecos amarillos en Francia o los levantamientos en Chile y en Colombia, los que ratificaron la posibilidad de una explosión social como la de Nuevo Orden, aunque desde luego no en una forma tan radical y violenta como en esta ficción. También los “procesos de militarización en curso” en distintos países de América Latina reforzaron la veracidad del filme mientras él la preparaba, opina el cineasta.

¿Y la crisis de la Covid-19? “El tema más importante en la película–responde– es la desigualdad y la falta de voluntad de las clases gobernantes por un cambio real. Ahora, la pandemia ha dejado clarísimo que no hay esa voluntad”, afirma el realizador. Franco se refiere al hecho de que “habrá países de África, Asia y América que no recibirán la misma cantidad de vacunas que los del primer mundo y encima las recibirán más tarde”. Se trata de naciones al parecer de segunda donde millones de ciudadanos han perdido el empleo y las fuentes de ingresos. Es el caso –señala– de “una de cada cuatro personas en México”, donde la respuesta del Gobierno a la epidemia es “que la gente se lave las manos con frecuencia... cuando 60 millones de habitantes carecen de agua corriente en sus viviendas”.

Nuevo orden arranca con una boda de ricos.

Entre invitados y anfitriones tratan sobre oscuros pactos y los supuestos regalos a los novios se aprovechan para ejecutar sobornos. Pero fuera de la despampanante fincase está fraguando una revolución salvaje. Los insurrectos pronto llegan al lugar, y entonces...

¿Teme Michel Franco que algo así puede llegar a ocurrir en América o Europa? "Yo creo y espero que no. Pero ya hemos visto muchos avisos, y no hemos querido atender. La película es una llamada a la reflexión; una forma de subrayar que, si no mostramos empatía hacia los demás, no habrá esperanza para nadie. La pandemia ha hecho más urgente esa reflexión... Pero, más que una premonición, el filme es un aviso".

El levantamiento al que asistimos en la cinta, acogida con éxito y polémica en México, se caracteriza por la carencia absoluta de piedad de los sublevados. Todos ellos tienen el gatillo fácil. Buscan venganza y quieren dinero. Y ningún sentimiento se interpone entre ellos y esos objetivos. “No olvidemos que las revueltas son violentas por definición”, aduce Franco. “Cuando la revolución estalla no hay vuelta atrás. No queda ya lugar para el diálogo”.

En “Nuevo orden”, protagonizada por Naian González, Diego Boneta y Mónica del Carmen, pero de carácter muy coral, apenas hay luces de esperanza ni asideros a los que agarrarse. “Así quería que fuera”, señala el director. “Creo que el espectador tiene que ser confrontado con el crudo panorama que se le presenta. Y con las consecuencias de la apatía general ante ello”, arguye. Agrega que tampoco quiso crear héroes porque “lo cierto es que no se ven muchos por ahí”. El cine realista que a él más le gusta, el de Los olvidados o Viridiana de Buñuel, “es así y envejece bien precisamente por la gran verdad que encierra”.

Esa bofetada de realidad es fuerte y puede incomodar al espectador, admite, “pero si queremos hablar de estos temas con cierta profundidad no podemos andarnos por las ramas, debemos ir de frente”. Además, a veces lo que necesita el público es “una buena sacudida; un shock” que le haga sobresaltarse, le entretenga y lo aleje de la indiferencia. Quien se anime a ver este duro largometraje sentirá desasosiego, acepta. “Pero también placer”, promete.

“Al principio concebí la historia como una distopía, pero los hechos la han ido acercando a la realidad”, Michel Franco, director, guionista y productor

El director mexicano Michael Franco plantea como “aviso” su dura ficción sobre una posible revuelta de los perdedores de las crisis.

Fuera de la despampanante fincase está fraguando una revolución salvaje. Los insurrectos pronto llegan al lugar, y entonces la trama usted la tiene que ver.

En “Nuevo orden”, protagonizada por Naian González, Diego Boneta y Mónica del Carmen, apenas hay luces de esperanza y sin asideros a los que hay que agarrarse.