No me sorprende que el periodista Ricardo Alemán me haya ganado el tirón al comentario de hoy, y vaya que lo hace de forma magistral.
Lo que me sorprende es que nadie se escandalice. Con el lema de "El movimiento soy yo", AMLO se deja ver como muchos lo hemos visto desde un principio: un loco, un político enfermo de poder. Un hombre ambicioso, pero sin los medios legales para saciar sus ambiciones. Un hombre caprichoso, terco, irreverente, que le tiene NULO RESPETO a las Instituciones (y conste que no dije Autoridades). Un hombre a quien le importa muy poco el bienestar de "los pobres", un hombre convencido (y esto es lo que más terror provoca) que SUS ideas, son las ideas de todos los mexicanos. Y eso es falso.
El desgarriate que se aventaron en el Congreso los del FAP (que de entrada, no sé qué jodidos tiene que hacer una organización ajena al Congreso, en el Congreso), las amenazas de muerte a Ruth Zavaleta, la misoginia del imbécil Dante Delgado, la quema de pozos petroleros de AMLO (que en este país sin memoria... nadie lo recuerda) y su actitud de "si no estás conmigo, estás en mi contra" son ejemplos sobrados de la realidad que miles de mexicanos NO QUIEREN VER.
Y mire Usted, no se trata de entender al señor y a sus seguidores, se trata también de reaccionar ante sus actos. Por allí Santiago Creel dice que no permitirán que se vuelva a tomar la tribuna. Y yo me pregunto ¿por qué lo permitieron una vez, sentando el precedente? ¿Acaso los mexicanos no nos hemos cansado que unos pocos tengan secuestrado al país? De veras, tu que me lees ¿no estás hasta la madre de que todo en este país se arregle con un caballo, dos machetes, y un imbécil que pretende legitimarse con un grupo de señoras, bailando bajo el monumento a la Revolución?
Haz algo, ciudadano. Haz algo, lector. Defiende tu país, defiende tus ideas. Pero hazlo de éste lado de la Ley.