|
Si entendemos que todo es simple y expresamos a tiempo a nuestros seres queridos cuánto los amamos, realmente vamos a tener relaciones más armoniosas y llenas de amor. Pero muchas veces desafortunadamente, sólo cuando ellos entran al quirófano, a cuidados intensivos, o peor aún, cuando ya han muerto, es cuando somos capaces de decir una palabra amorosa.
Muchas personas van todos los domingos al cementerio a visitar a sus seres queridos para llevarles flores, regalos y serenatas, o para sostener con ellos diálogos a veces interminables. Además, si por alguna razón no han podido frecuentarlos cada semana, sienten remordimiento. Mi pregunta es: Cuando esos seres estaban vivos, ¿Cuántas veces les dieron rosas? ¿Cuántas veces les llevaron esas serenatas y les dedicaron tanto tiempo? Quizás nunca o casi nunca. Estamos viviendo momentos de inconsciencia o de falta de coherencia. ¿De qué sirve toda la tecnología desarrollada para poner un satélite en la luna, o un hombre en Marte si ni siquiera somos capaces de comunicarnos con nuestros hijos, padres o seres queridos? Cada día tenemos más mansiones y casas grandes pero hogares más pequeños; más ciencia y menos paciencia y tolerancia con los demás.
Piensa hoy, por un momento en todos aquellos seres que amas a quienes no les has expresado por alguna razón todo lo que sientes. ¿No crees que sea mejor decirles ya lo que sientes por ellos, a esperar el momento en que ya no estén a tu lado y ya no puedas hacerlo?
Espero que este mensaje haya llegado a tu corazón, fortalezca tu espíritu y lo puedas compartir con tus seres queridos.
Y recuerda … Nunca, nunca jamás dejes de soñar.
Un gran abrazote,
Jaime Jaramillo "Papá Jaime"
|