Hoy en el día Mundial contra el Abuso Infantil tenemos mucho qué festejar, pero también qué reflexionar y sobre todo tomar acción.A nivel legislativo mucho se ha avanzado para reconocer que los niños y las niñas tienen derechos inalienables como cualquier otro ser humano. Pero aún falta mucho por hacer en la vida cotidiana, es necesario dejar de taparnos los ojos ante lo que es el abuso y la violencia en contra de los niños y las niñas.
Los niños son las nuevas generaciones que dirigirán el mundo en unos cuantos años, serán esos adultos de mañana. ¿Qué queremos para ellos? ¿Quiénes queremos que sean?
Toda persona de éxito y honorable fue un día un niño o una niña, lo mismo que todos esos rufianes y delincuentes fueron alguna vez un niño o una niña, pero ¿qué marcó la diferencia entre aquellos que se hicieron personas de bien y aquellos que se corrompieron?
Lamento reconocer que precisamente el abuso, la violencia y la perversión de muchos adultos fungieron como detonadores de la corrupción de esos seres inocentes y los transformaron en seres viles y desalmados.
Igualmente, no se debe olvidar que la negligencia y la falta de atención son dos formas de maltrato infantil. Muchos niños crecen hoy sin la supervisión de un adulto que los guíe y les marque el camino de lo que es el bien y el mal. Se les deja a agentes externos como la televisión, el Internet o la calle para que los entretenga, sin advertir que los infantes no son capaces de discernir por sí solos entre lo aceptable y lo inaceptable.
Como sociedad no debemos permanecer impávidos ante el abuso y la violencia hacia los niños y las niñas debemos tomar acción de acuerdo a las circunstancias, si hay que proteger a un menor, hay que hacerlo aunque el o los agresores sean los mismos padres. Si hay necesidad de denunciar hagámoslo y repudiemos los actos de violencia contra estos seres indefensos que bajo cualquier circunstancia, estarán siempre en desventaja frente a su agresor.
Protejamos y respetemos a nuestros niños hoy, mañana y siempre. Educar con violencia no es educar, solo llevará a engendrar más violencia. Toleremos el abuso contra un niño o niña sea verbal, físico, sexual, emocional o de negligencia solo nos conducirá hacia una peor sociedad. Es tiempo de reflexionar y tomar acción para respetar los derechos de todos los niños y las niñas.