La importancia del conocimiento se deshace cuando el interés general es la compra-venta de bienes y servicios de consumo...
Tijuana necesita saber y aprender. Las universidades que componen la comunidad de la ciudad son parte esencial de ella misma. Cuando los jóvenes reaviven su sentimiento de pertenencia y se enamoren de la profesión privilegiada de ser estudiantes, se vivirá de nuevo lo que anteriormente era conocido como "Alma mater". "Mi ciudad es ahora mi segunda casa, es la corresponsable de lo que soy y de lo que seré", dirán ellos, y querrán ser parte de la nueva Tijuana, de los nuevos entornos, de un nuevo y utópico mundo que actualmente se pierde en el tipo de cambio de una moneda.
Los medios de información tienen la responsabilidad de dar a conocer lo bueno que sucede en un lugar. Las noticias buenas no son las mejores, no son las que venden y es por ello que no veremos un grupo de estudiantes ganando una olimpiada del conocimiento en la primer página de un diario. Lo que si veremos será o cuerpos esbeltos y atléticos de hombre y mujeres, o en el peor de los casos, una escena dantesca de un accidente o una eventualidad criminal.
Comprar la ciencia es comprar lo que queremos para el futuro, usar la tecnología para lograr un bien comun, para formar una sociedad, para ser parte de ella, es algo que puede ser un eje para lograr cambiar nuestra forma de pensar.
En un problema sistémico, los cambios son lentos y tardan en el tiempo, esperemos que el cambio por una ciudad del saber no tarde tanto y si sea una vertiente que se llene en este conflictivo mundo en que nos tocó vivir.
"... searching ..."