El ser humano vive en una lucha constante consigo mismo para ocultar su verdadero “yo”. La ética es una disciplina que se caracteriza como una “ciencia del deber ser”. Por lo tanto el hombre busca sobrevivir en un espacio limitado a la moral y a la presión social, política y religiosa.
Por naturaleza, el hombre siempre busca satisfacer sus necesidades primordiales como comer, beber, amar, libertad de expresión, de culto, etc., pero toda acontece a una necesidad creada por el mismo hombre, estableciendo normas y rituales que los otros miembros de la sociedad siguen como abejas a la miel.
¿Pero qué sucede cuando un hombre deja de seguir esas normas? ¿cuándo decide seguir sus propios instintos? instintos que salen de los parámetros de la “normalidad” y es que, ¿quién dijo que esas normas son las correctas? es ahí pues, donde la lucha interna del “yo quiero ser” con el “yo tengo ser” comienza con una batalla campal entre una moral social y una morar interna.
Lógico seria seguir instintos propios, pero ¿qué sucede si decido seguir mi instinto? ¿cómo podría luchar con un mundo lleno de normas establecidas por personas que tal vez en ese momento no tenían mucho por hacer?
Cada uno de nosotros es libre de hacer lo que mejor le plazca. Muchos lo haran diciendo que no importa lo que el mundo piense de ellos, pero siendo sinceros, ni esas mismas personas que se juran libres, pueden despegar las suelas de sus zapatos del pavimento de la moral.
Erich Fromm decía “En la sociedad actual el éxito y el fracaso se basa en el saber invertir la vida. El valor humano, se ha limitado a lo material, en el precio que pueda obtener por sus servicios y no en lo espiritual. La autoestima en el hombre depende de factores externos y de sentirse triunfador con respecto al juicio de los demás. De ahí que vive pendiente de los otros, y que su seguridad reside en la conformidad; en no apartarse del rebaño. El hombre debe estar de acuerdo con la sociedad, ir por el mismo camino y no apartarse de la opinión o de lo establecido por ésta.”
Lo cual me provoca imaginarme a unas piezas de domino en fila, si una de ellas cae, las demás caerán consecutivamente. Menciono esto por que creo que el hombre es como una ficha de domino, si decide irse por el camino del “ser”, estará rompiendo con las normas de la moral, la sociedad talvez lo rechace y todas las piezas del “ser” irán cayendo poco a poco al romper la unidad del “deber ser”. Es ahí cuando nos mas nos parecemos: cuando tratamos de evitar ese colapso y nos convertimos en un doble cara, por un lado oscuro y del otro blanco, tal como las fichas de domino.
Nora Salazar
Fuente: http://es.wikipedia.org/wiki/Erich_Fromm