Tijuana es una ciudad que ha crecido considerablemente los últimos años. Con ello su economía y progreso. A pesar de ser considerada una de las zonas fronterizas más importantes del país aun existen colonias que ni siquiera cuentan con un servicio público. Tal es el caso de Cuesta Blanca, una zona llena de necesidades y problemas. Alrededor de sesenta familias no cuentan con pavimentación ni ningún tipo de servicio público. El lugar está tan aislado que pareciera no existir. Debido a una extorsión por parte del dueño, los actuales propietarios no pueden obtener sus escrituras pues su terreno no es regular.
Debido a que el transporte no circula por esa zona y a que no hay escuelas cercanas, las personas deben caminar alrededor de 15 minutos para llegar a la carretera más cercana. No cuentan con el servicio de gas y la basura que se junta en la semana se quema en tambos pues el servicio de recolección fue suspendido desde hace mucho debido a que los recolectores pedían una cuota que la gente no siempre podía pagar. La gente se abastece de agua por medio de una pipa que pasa tres veces a la semana y cobra una cuota más o menos accesible.
En tiempos de lluvia la situación se complica. La gran cantidad de lodo que se junta impide a los niños ir a la escuela y a las personas ir a trabajar. Por la noche el lugar se vuelve peligroso y apto para que los delincuentes cometan asaltos debido a la falta de luz.
Esta es una de las tantas colonias que existen aun en Tijuana y que el gobierno ha dejado a su suerte. El presidente municipal presume tanto del progreso de nuestra ciudad y se ha olvidado de que antes de cualquier obra pública, primero está la gente. Después de todo él está en el poder gracias a ella.
Magali Vargas Campos
Fuentes:Juan Pluma Piedra, presidente del comite de vecinos de Cuesta Blanca desde hace 20 años