Por Redacción | viernes, 11 de marzo de 2022

Por Víctor Lagunas Peñaloza


Ser un crítico de la seguridad pública no es para todos. Es solamente para aquellos que tienen la visión de que nuestro país puede cambiar. Es para los que no permitimos escuchar el “Acostúmbrate, así es México” y para los que no nos conformamos con el famoso “Pues estábamos peor con el PAN o con el PRI”.

Esas frases son para los mediocres.

Aquí no vamos a defender a esos partidos que ya están desterrados en Baja California, pero tampoco al gobierno de la Cuarta.

Los críticos estamos para recordarle a los gobiernos, que aunque no tengan opositores, los medios de comunicación y la sociedad, seremos sus máximos verdugos.

Hoy le recordaré al gobierno estatal que tomó protesta desde el 1ro de noviembre de 2021, que los homicidios siguen a la alza y que hasta el momento, ya son más de 600 las ejecuciones las que se contabilizan. Lo digo no porque esté en contra de la gobernadora o de los alcaldes y alcaldesas de los diferentes municipios, ni mucho menos de los secretarios de seguridad, sin embargo, tienen que aprender a cumplir. Las autoridades tienen que cumplir todo lo que nos prometieron cuando eran candidatos, cuando nos sonreían en las entrevistas y cuando posaban en la foto de los tacos.

No todos los que critican la seguridad pública somos de tintes panistas o neoliberales, como dice el presidente. Ni tampoco los medios que reportamos los homicidios, somos amarillistas.

No me crean a mí, mis queridos lectores, mejor les informo algunos de los últimos hechos delictivos en Tijuana, que hoy es de las ciudades más violentas del mundo gracias a la falta de estrategia estatal en nuestro municipio.

Un hombre fue ejecutado en la colonia Laurel, otro más atacado a tiros en la Zona Centro y en la colonia Sánchez Taboada una mujer también fue herida con arma de fuego. Los ataques se dieron de manera consecutiva entre las últimas horas del 9 de marzo y las primeras del 10.

Sigamos exigiéndole al gobierno lo que nos tiene que dar por derecho: la seguridad que todos merecemos y no haya más simulaciones ni discursos que solo se los lleva el viento.