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Nacional | jueves 02 de abril
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Por Redacción | jueves, 2 de abril de 2026
Por Armando Maya Castro
A cinco días del inicio de las celebraciones del centenario de la restauración de la Iglesia de Cristo en la ciudad de Monterrey, Nuevo León, el corazón de los fieles de La Luz del Mundo se llena de expectación, gozo y gratitud. No es solo una fecha la que se aproxima, sino el testimonio vivo de un camino recorrido con firmeza desde aquel lejano 6 de abril de 1926.
En cada invitado a esta celebración histórica se percibe un espíritu de preparación: en los cantos del coro que se afinan, en las reuniones que se organizan, en los corazones que se disponen para escuchar los temas doctrinales que serán expuestos. No es únicamente una celebración, sino un encuentro con la propia identidad.
Son cien años de fe inquebrantable en medio de la prueba y de promesas cumplidas que hoy se contemplan con gozo. Cada etapa ha sido una confirmación de que la obra de Dios no ha sido sostenida por fuerza humana, sino por su santa voluntad.
Hoy, en el umbral de esta conmemoración histórica, se levantan voces de alegría y alabanza, así como de memoria por los acontecimientos en los que la mano de Dios se ha hecho presente, dando crecimiento y prosperidad a esta comunidad de fe.
A pesar de la fuerte tempestad en el camino de generaciones de fieles, la fe no ha menguado, sino que se ha fortalecido. La Iglesia no se ha detenido, sino que ha seguido su curso con mayor firmeza y fidelidad.
Lo que en unos días se celebrará no es solo el tiempo transcurrido, sino la permanencia de una convicción que ha sabido sostenerse, crecer y dar fruto aun en medio de los desafíos.
Se acercan las celebraciones del centenario y, con ellas, la certeza de que Dios ha cumplido y seguirá cumpliendo sus promesas, pues Él no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta.