Editorial

Perspectiva: Instrucciones para visitar una librería

Por Redacción | lunes, 13 de abril de 2026

EMX-Perspectiva: Instrucciones para visitar una librería


Esta semana arranca la Feria del Libro de la UABC y se celebra en grande; allí llegan niños y jóvenes, gente de todas partes atraída por esta gran fiesta cultural que ya es una extraordinaria tradición y que abre las puertas a ese mundo muchas veces desconocido: el mundo de los libros, de la literatura, del saber.

Los libros son y han sido siempre la parte medular de la transmisión de la cultura. Han vencido el tiempo, la tecnología y la ignorancia. Allí están firmes también sus madres de acogida: las librerías, recintos cotidianos para algunos, aunque no para todos, porque hay gente que al ver libros en cantidades numerosas se intimida o hasta les dan ataques de temor y pánico. Pero no pasa nada, esa sensación pasa.

Una vez que logremos vencer nuestros temores y entremos a una librería, cabe la posibilidad de que una empleada muy amable nos pregunte: ¿En qué lo puedo ayudar? Bueno, puede suceder, pero esta posibilidad es remota; lo que quizás pase es que usted entre y nadie le preste la menor atención. Hay poco personal para atenderlo y normalmente no hacen este tipo de preguntas, salvo que usted se acerque solicitando ayuda.

Poco a poco puede usted ir recorriendo los estantes y las mesas y se dará cuenta de que no todos son libros técnicos o escolares, que la diversidad de temas es tan amplia como la diversidad de la vida. Lo mismo puede encontrar un libro sobre cómo curarse de la diabetes hasta otro que le proporcione una guía para recuperar amores imposibles. Hay de todo y para todos.

Es posible que, después de haberse animado a pasear por los estantes, la sensación de miedo ya haya desaparecido y empiece a sentirse como niño en una juguetería. Todo le llama la atención, todo quiere. Elegir uno entre tantos puede parecer difícil, pero es cuestión de práctica y dejarse llevar por la intuición.

No tendrá que preguntar por los precios; normalmente los libros están etiquetados. Hay para todas las posibilidades económicas, incluso excelentes novelas clásicas a precios accesibles. Si no sabe cuál elegir, abra el libro al azar y revise algunas páginas. Si no logra captar su atención, déjelo y tome otro.

El temor a que la librería sea un lugar tenebroso es infundado. Usted entre y, si algún empleado se le acerca, diga simplemente: “solo voy a dar una miradita”. Si decide no comprar nada, no pasa nada.

Es posible que, si se decide a ir a una librería, le empiece a gustar y hasta se vuelva un hábito. Puede incluso convertirse en su segundo hogar. Busque una donde haya sillas o cafetería y disfrute la experiencia.

Porque cuando uno se familiariza con los libros, empiezan a suceder cosas importantes. Una de ellas, se lo garantizo, es que comenzará a tener sensaciones extrañas, muy parecidas a la felicidad.

viveleyendo.normabustamante@gmail.com