Editorial

“Educar en la precariedad: el costo de ignorar a los docentes en México”

Por Redacción | viernes, 15 de mayo de 2026

EMX-“Educar en la precariedad: el costo de ignorar a los docentes en México”

Por Alfredo Valadez


Denise Dresser en su libro “El País De Uno”, ilustra categóricamente la realidad de la educación en México: “estamos tan mal educados, que no sabemos lo importante que es la educación”, frase que, de alguna manera exhibe las fallas y desaciertos que el sistema educativo mexicano arrastra desde hace décadas.

Al interior de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la principal métrica para medir el avance educativo de sus miembros es la prueba PISA, la cual valora cada tres años a alumnas y alumnos de 15 años y que permite conocer hasta qué punto han adquirido los conocimientos y habilidades esenciales para su participación plena en la sociedad. Esta prueba se centra en áreas escolares como: lectura, matemáticas y ciencias. La última edición se verificó en 2022 y fue la primera estimación estandarizada que arrojó una posición nada favorable como consecuencia de la pandemia.

En dicha publicación, México fue calificado por debajo de la media de casi todos los demás partícipes del mundo. En matemáticas, los alumnos que participaron obtuvieron 395 puntos, mientras que el promedio fue de 472; en “comprensión de lectura” tuvieron una puntuación de 415 frente a la media de 476, y en ciencias, 410 puntos de un promedio que asciende a 485. Con esos resultados, nuestro país ocupó la posición 35 de 37 países miembros de la OCDE sujetos a estudio, es decir, el nada honroso antepenúltimo lugar.

Hay múltiples factores que pueden explicar la situación actual e histórica de la educación en México, pero hoy quiero enfocarme en una que considero de las más relevantes: el rol de los docentes. Valdría la pena cuestionarnos, ¿en qué condiciones trabajan los docentes, en términos generales en México? De acuerdo a DataMéxico, un portal con bastantes estadísticas de múltiples rubros del Gobierno de México, Los datos muestran que el ingreso promedio docente ronda los $7,550 mensuales, lo cual resulta limitado frente a las responsabilidades propias de esa profesión. Visto de otra forma, la docencia en México se encuentra en una condición laboral de precarización económica relativa, ya que el salario no refleja la complejidad del trabajo ni asegura plenamente el bienestar del profesorado, lo que puede impactar en la motivación y permanencia en la profesión. Es decir, los incentivos para dedicarse y superarse en la docencia, parecen ser no muy idóneos. Por otro lado, un porcentaje considerable del magisterio trabaja en condiciones informales, con salarios más bajos y sin prestaciones, lo cual, compromete seriamente sus prestaciones como cualquier otro trabajo.

Y ese trabajo con condiciones no muy favorables, suele exigir tareas de alta exigencia. En los últimos años, en México se ha presentado una notable disminución de la matrícula escolar, considerando todo el sistema educativo: pasó de 36,635,816 alumnos en el ciclo 2018-2019 a 34,681,699 estudiantes en el ciclo 2022-2023. Una reducción de casi dos millones, que si bien, se podría atribuir una parte a un fenómeno social como es la desaceleración demográfica o bien, a la misma pandemia, pero la otra parte, está explicada por un sistema escolar incapaz de retener al estudiantado, acentuándose en los grupos más vulnerables.

El resultado de lo anterior podría apuntar hacia grupos escolares menos poblados, pero no necesariamente es así. Al menos en la escuela primaria pública (modalidad escolarizada), si bien disminuyó la matrícula nacional, aumentó el promedio de estudiantes por grupo. En los últimos quince años de registros que analiza Alonso Ruíz en su columna, que van de 2009 a 2024, a nivel nacional, hemos transitado de 19.8 estudiantes por grupo a 23.2. En proporción, ha sido mucho más intensa la reducción de grupos (25.6%) que la de alumnos (13.1%): prácticamente lo duplica. Lo anterior concuerda con datos del Banco Mundial en 2023, respecto a la proporción alumnos-maestro en 2017, en el nivel primario, en México (27) en comparación a otros países como Japón (16), Finlandia (14), pero también en economías similares a la mexicana como son los casos de Chile (18) y Brasil (20). Es decir, más trabajo y menos compensación salarial.

Un país que no invierte en su educación, que no da buenas condiciones laborales a sus docentes y que le pasó por la cabeza, adelantar casi 6 semanas el cierre del ciclo escolar por factores deportivos, está destinado a no dar pasos constantes y sólidos hacia una economía más desarrollada.

El autor es profesor investigador de CETYS Universidad campus Tijuana, coordinador del Cetro de Investigación de Estudios Económicos del Noroeste (CIEN) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores de la SECIHTI.