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Por Redacción | jueves, 21 de mayo de 2026
Por Armando Maya Castro
Los chinos en México sufrieron una fuerte persecución y discriminación especialmente entre 1911 y 1934, durante la llamada “campaña antichina”, la cual alcanzó gran intensidad en la década de 1920 y principios de 1930. No fue responsabilidad de un solo presidente, sino de varios gobiernos y movimientos regionales, particularmente en Sonora y Sinaloa.
La película “Sonora” retrata el clima de exclusión y discriminación que experimentó la comunidad china en México, mostrando que el problema no provenía únicamente del gobierno, sino también de una parte importante de la sociedad mexicana. A través de su historia, la cinta refleja cómo el prejuicio racial, el nacionalismo y el temor social alimentaron actitudes de rechazo y persecución contra los inmigrantes chinos, quienes fueron señalados injustamente como una amenaza económica y cultural.
El filme también deja ver cómo la intolerancia puede llegar a normalizarse cuando una sociedad pierde de vista la dignidad humana. Más allá de ser un retrato histórico, Sonora es una reflexión sobre las consecuencias del racismo, la exclusión y la indiferencia colectiva frente al sufrimiento de otros.
Otro pueblo que ha sufrido una profunda discriminación a lo largo de la historia es el judío, alcanzando uno de sus momentos más devastadores durante la Segunda Guerra Mundial. En ese periodo, el régimen nazi liderado por Adolf Hitler llevó a cabo una persecución sistemática que culminó con el asesinato brutal de aproximadamente seis millones de judíos en guetos, fusilamientos masivos y campos de concentración y exterminio nazis.
Este hecho permanece como una de las tragedias humanas más dolorosas en la historia de la humanidad, y como una advertencia sobre hasta dónde pueden llegar el odio racial, el antisemitismo y la deshumanización cuando son aceptados o promovidos por una sociedad y sus gobiernos.
Los tratados internacionales de derechos humanos, así como la mayoría de las constituciones nacionales, prohíben terminantemente toda forma de discriminación. En México, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos la prohíbe expresamente en el artículo primero constitucional, reconociendo que todas las personas deben gozar de los mismos derechos y libertades sin distinción alguna.
A pesar de ello, la discriminación contra las minorías étnicas, religiosas y culturales continúa siendo una constante en muchas partes del mundo. El racismo, la xenofobia y la intolerancia siguen manifestándose mediante discursos de odio, exclusión social, persecuciones e incluso actos de violencia, evidenciando que el reconocimiento jurídico de la igualdad no siempre se traduce en una verdadera práctica de respeto y dignidad humana.