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Nacional | viernes 12 de junio
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Por Redacción | viernes, 12 de junio de 2026
Por Alfredo Valadez
Este miércoles, en la Oficina Oval, el mandatario estadounidense expresó una opinión que puede interpretarse de diversas maneras y todas ellas deben analizarse con cautela y cuidado: dijo no estar seguro de continuar con el T-MEC. Palabras más, palabras menos, mencionó que no requiere nada de Canadá ni de México.
Estas declaraciones surgen días antes del 1 de julio, fecha establecida como crucial para definir el rumbo que llevarán las negociaciones del T-MEC. En este tipo de escenarios, el timing es relevante y el hecho de que, a menos de un mes, se emitan estas opiniones, les da un peso importante.
Pero, ¿realmente no necesita Estados Unidos del comercio con México? Revisemos los datos: durante 2025, el comercio entre México y Estados Unidos presentó cifras históricas, ubicando a México como el principal socio comercial del mercado estadounidense, superando a China y al mismo Canadá, el otro involucrado en el T-MEC. Las exportaciones mexicanas alcanzaron aproximadamente 534 mil 900 millones de dólares, registrando un crecimiento del 5.8 por ciento respecto a 2024.
Para darnos una idea de qué tan “necesarios” somos para el mercado de Estados Unidos, 16 de cada 100 dólares que el vecino país del norte importa provienen de México. Esta participación de mercado también le da a nuestro país un superávit comercial de más de 190 mil millones de dólares con Estados Unidos. Y ahí puede estar un punto de partida de este amague que hace el presidente Trump, en su intención de proteger la industria local; claramente, somos un obstáculo para ese objetivo.
La intención de estas negociaciones, que seguramente serán complejas y largas, es que el tratado se extienda por 16 años, lo cual brinda certidumbre y confianza a todas aquellas inversiones que se desprenden de un acuerdo de esta magnitud. Solo piense un momento: ¿qué clase de certeza ofrece un tratado que cada dos o tres años tenga que renovarse con la probabilidad de que no haya acuerdo? Por el contrario, si a largo plazo se garantiza una zona con beneficios arancelarios respaldados por un acuerdo como el T-MEC, es más viable que la región atraiga inversiones importantes, ya que el mercado por excelencia donde todos o la mayoría de los países quiere tener presencia es Estados Unidos.
Con las declaraciones recientes y dado el escenario y lo que está en juego, no hay elementos definitivos para determinar si en realidad se trata de una amenaza con alta posibilidad de concretarse. De hecho, ayer jueves durante la mañanera, la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo que la región de América del Norte tiene mayores posibilidades de competir frente a economías como China si mantiene una integración regional sólida, esto a raíz de los comentarios sobre acuerdos bilaterales por separado y no trilaterales como el T-MEC.
En política todo es estrategia y negociaciones pulcras y quirúrgicas, y esto se exacerba en materia económica. De modo que lo que sí es sencillo prever es que vendrán semanas, incluso meses, de tensas, prolongadas y atropelladas rondas de trabajo para llegar a un acuerdo, que en este mundo globalizado, un T-MEC prolongado es lo que más conviene a la región en términos de comercio mundial e integración de las economías para mejorar sus condiciones ante la competencia global que proviene principalmente de Asia.
El autor es profesor investigador de CETYS Universidad campus Tijuana, coordinador del Centro de Investigación de Estudios Económicos del Noroeste (CIEN) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores de la SECIHTI.