Editorial

Perspectiva: El mundo paralelo

Por Redacción | lunes, 13 de julio de 2026

EMX-Perspectiva: El mundo paralelo

Por Norma Bustamente


Vivir las redes sociales no es ya un pasatiempo, una distracción o una fuente de información, es estar en un mundo paralelo en el que los códigos se alteran, se disfrazan y se inventan. 

Es tan serio esto que el ser humano ya no puede considerarse el autor de sus pensamientos, hay un lenguaje común, una cháchara anónima que repite lo que se dice y lo que “se dice” es un monstruo impersonal de mil cabezas.

Este monstruo se alimenta de habladurías, de lugares comunes, de frases de rigor ya sin sentido que han establecido un código que siguen, sin saber que lo siguen, millones de seres humanos ya enajenados, sumisos que de manera gradual han perdido la autonomía, ante ese hablar social manipulado.

Es entonces que el Pensamiento (con mayúscula) se transforma en un sistema mecánico, invadido, que repite hasta el infinito las consignas, las modas y las palabras se contaminan hasta perder en muchos casos su verdadero significado.

Es verdad que como sociedad debemos ponernos de acuerdo en muchas cosas, pero ese acuerdo puede darse en modo de sumisión o en modo de autonomía, esa búsqueda de acuerdos debe darse desde la autenticidad de la voz propia, del propio pensamiento.

Pero no está sucediendo así, el habla personal está siendo suplantada ante la claudicación. Claudicación que se produce por pereza, por estupidez o por cobardía y es mucho más cómodo integrarse al habla del rebaño en donde no hay mucho que comprender y no hay tampoco que esforzarse mucho para hablar.

¿Qué sucede cuando las ideas son manipuladas a través del habla social? Un ejemplo quizás adecuado sería el de la hipnosis. Este fenómeno que ha sido considerado en muchos casos como charlatanería pero en los últimos tiempos se dice que es una de las maravillas de la psicología, se basa en algo aparentemente sencillo, el sujeto dice lo que dice o hace lo que hace, cuando se somete a la voluntad del hipnotizador. El hipnotizado entrega su pensamiento por decirlo de alguna manera y es como se consigue el estado hipnótico. Parte de esa técnica es intensificar el control verbal del hipnotizador al hipnotizado, de tal manera que se excluyan otras formas de estimulación. Las técnicas para inducir el estado hipnótico abundan en órdenes y mandatos y así se logra el control de la persona.

Parece complicado, seguramente lo es y se requieren de muchas habilidades y técnicas para lograr ser un hipnotizador. Eso es lo que ahora ocurre cuando nos perdemos en el laberinto de las redes sociales, perdemos nuestra propia voz, nuestros pensamientos, que se confunden y se mezclan de tal manera que pareciera que esa voz social, es nuestra voz.

Esto es sumamente complejo porque tiene que ver con los lenguajes y hay cientos de libros de lingüística que abordan estos temas, el tema de los lenguajes, no sólo de los lenguajes triunfantes o creativos, sino de los otros lenguajes, los lenguajes fracasados que dan origen a las incomprensiones y a los malentendidos.

Es necesario recuperar el significado humanista y verdadero de las palabras, hay quienes lo intentan, lo intentamos y emprendemos una búsqueda incesante de interlocutores. No es fácil. Alguien dijo que la inteligencia humana es una inteligencia empalabrada, y es verdad, son las palabras las que dirigen nuestro destino.
La comunicación tal como ahora se genera y se manifiesta, representa una paradoja para sí misma, es una comunicación constantemente fracasada que ha alejado a las palabras de su verdadero sentido. Nos arrastra el pensamiento ajeno y manipulador y en ese torbellino, el enorme reto es recuperar lo que somos, lo que pensamos realmente, o lo que éramos o pensábamos antes del brutal cambio tecnológico que nos ha arrojado a este mundo paralelo y que nos aleja cada vez más del mundo auténtico de la vida.

viveleyendo.normabustamante@gmail.com