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Por Redacción | lunes, 3 de agosto de 2026
No existe una definición precisa de locura. Todas son aproximaciones o teorías para clasificar a los seres humanos que no viven dentro de los parámetros y reglas que las sociedades han designado como lo “normal”. Si la sensatez y el buen juicio son cualidades altamente valoradas, es innegable admitir que la creatividad y la iniciativa a veces chocan con esa sensatez y buen juicio tan necesarios para ser aceptados en el mundo.
La locura en su máxima expresión es un problema de salud indudablemente y nadie quisiera estar loco desatado, demente agresivo o totalmente ido de este mundo. No. Pero haciendo a un lado esos casos extremos, la otra locura, la que nos hace salirnos de los márgenes normales de la cordura, ésa es el elemento fundamental para crear, hacer y vivir la vida intensamente, como lo muestra la historia de hombres y mujeres que fueron mal vistos y etiquetados como locos y luego resultaron que eran genios.
La historia de la humanidad es la historia misma de la locura. Sabios, científicos, tiranos, artistas, lunáticos y esquizofrénicos son muestra de lo inquietante y variopinta que es la naturaleza humana. Alguien dijo que estar loco era sencillamente ser exageradamente humano, ha habido de todo en esta villa del señor. Creo que en los casos de menor relevancia, loco es aquél al que sus manías y obsesiones se le notan mucho.
El tema de la locura es un gran tema y se aborda tangencialmente porque hay un temor ancestral a la sinrazón. Por eso lo eludimos, porque a través del tiempo la locura ha sido relacionada con la malignidad y provoca miedo. Después de la lepra y las enfermedades venéreas que fueron el azote de la humanidad en la Edad Media, los locos fueron la preocupación de aquellas sociedades.
Los expulsaban de las ciudades y los metían en barcos, -las “naves de los locos”-, pero nunca los bajaban, de tal suerte que eran seres humanos permanentemente errantes, aunque justo es aclarar que lo hacían con los locos que no eran de por allí, distinto trato recibían los locos de la región a los que se les asignaban casas especiales, el inicio de los manicomios.
Mucho tiempo después, en el Renacimiento el concepto de loco cambió y en la literatura y la dramaturgia de aquel tiempo, el loco era el personaje poseedor de la verdad que hacía reflexiones aparentemente absurdas y sin embargo contenían el sentido de la obra y era el mensaje moral.
En la comedia francesa es el loco el que también con lenguaje de loco, expresaba la razón que se convertía en crítica social. Personajes centrales del teatro de aquella época eran los locos.
A través de la historia la locura ha sido tema de reflexión, siempre entre los límites de la medicina y de la filosofía, de la psicología y de la sociología y aún en estos tiempos tan modernos, la oscuridad que impera en el conocimiento de la mente humana es enorme.
Una vez un neurocirujano muy famoso me dijo que entre más conocía el cerebro humano, más se daba cuenta del profundo desconocimiento que tenía de su funcionamiento.
Hay una dicotomía, una división muy clara entre lo físico y lo espiritual, entre lo material y lo abstracto y aún no se logra integrar este concepto, quizás por eso, la locura como tal, es un lugar oscuro, desconocido, insuficientemente explorado pero absolutamente fascinante.
La literatura inteligente y sabia coloca a los locos en el centro mismo de la verdad y la locura está siempre más cerca de la felicidad que la razón misma.
La locura atrae y asusta, y estamos muy lejos de entenderla, lo que ahora es locura, mañana quién sabe que será, por ejemplo en la medicina del siglo XVII estaban consideradas como enfermedades del cerebro y por lo tanto relacionadas con la sinrazón y la locura: el olvido, el delirio, el frenesí, las manías, la antipatía, la erotomanía, el gusto depravado, la rabia, el desasosiego, la hipocondría, el furor uterino, la melancolía, el orgullo, la tristeza, el insomnio, la bulimia, la ansiedad, la nostalgia, la reflexión obstinada y persistente y la vivacidad extravagante.
Pocos saldríamos bien librados de estas antiguas clasificaciones.
viveleyendo.normabustamante@gmail.com