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Tijuana | lunes 10 de agosto
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Por Redacción | lunes, 10 de agosto de 2026
Esta frase que circula en todo el país y que ha generado distintas reacciones, hace pertinente hablar del tema porque pareciera que tiene que ver con la censura al pensamiento crítico, a la opinión y a la libre manifestación de las ideas. El punto toral es el eterno debate sobre los derechos del individuo, frente a los derechos de la colectividad.
Estos derechos no son iguales en todo el mundo, por un lado tenemos las teorías liberales que promueven las libertades o dicen promoverlas, y por otra parte en posiciones totalmente contrarias, países que se rigen por las ramas más austeras del Islam, el judaísmo y el cristianismo protestante que detectan siempre presentes las fuerzas tentadoras y diabólicas que nos acosan.
La literatura y el periodismo, se ejerce de manera distinta en cada país y desde siempre ha habido muchos casos de constante confrontación con los gobiernos. Han sido varios los sistemas políticos, como Francia, antes de la Revolución, la India bajo el dominio imperial británico y el régimen comunista en Alemania Oriental que consolidaron su dominio político mediante el férreo control de la palabra. Los gobernantes no actuaban solos, censores, impresores, libreros e incluso los propios autores construyeron complejos diques que impedían la libertad en las ideas y en la literatura.
Los países que en la época moderna han sido considerados como promovedores de la censura y el control de la información, han sido China, la Unión Soviética, Cuba y Sudáfrica. Poco se conoce de lo que sucedía en ese país entre los años 60 y 80 que rebasa y con mucho a los otros países mencionados. Sudáfrica aplicó uno de los sistemas de censura más exhaustivos del mundo, le llamaban “control de publicaciones”. No sólo las películas, las canciones, las obras de teatro, los libros y las revistas, sino que el control abarcaba los letreros de las tiendas, los juguetes, las camisetas. Cualquier cosa que pudiera ser portadora de un mensaje indeseable.
El mundo de la comunicación ha cambiado de manera total. La historia de los libros y los intentos por mantenerlos bajo control es distinta en la era de la comunicación digital. El ciberespacio es infinito y desconocido y por él puede circularse de manera anónima y sin restricciones y surge la pregunta de evidente respuesta.
¿Ha producido la tecnología moderna un nuevo tipo de poder? Indudablemente que sí y es allí dónde cabe la pregunta de si este nuevo tipo de poder ha llevado a un desequilibrio en relación a los derechos de los ciudadanos. Este escenario no tiene precedentes en el pasado y nos enfrentamos a una Era de absoluta libertad de información y de desinformación.
La palabra ejerce poder, sin duda alguna, los actos del habla como lo entienden los filósofos del lenguaje tienen la intención de generar un efecto en el ambiente circundante y tiene un efecto en las mentes colectivas de todas partes y en todo momento.
En el mundo hay un pasmo ante esto aunque ya se promueve reglamentar el uso de teléfonos celulares en las escuelas, la Inteligencia artificial corrompió los exámenes de la UNAM y se habla del derecho de las audiencias como un mecanismo de protección ante la desinformación.
Los puntos principales se basan en separar las noticias de las opiniones, respetar la diversidad, igualdad y respeto y no usar publicidad engañosa. Nada tienen que ver estos principios básicos de comunicación con la censura o las limitaciones en la comunicación, es colocar los conceptos en su sitio para que los ciudadanos puedan establecer sus propios juicios y opiniones.
Las reacciones sin distintas, hay quienes piensan que todo esto provocaría un sistema autoritario de control. Siendo la libertad un principio vital del discurso político, creemos en que estos derechos de las audiencias puedan establecer mejores escenarios de convivencia en la vida pública, escenarios que tienen que ver con el Derecho, la psicología humana y la política en el sentido filosófico, y por supuesto también en el sentido más limitado y pragmático del término.
viveleyendo.normabustamante@gmail.com