Britney Spears deseaba casarse en una iglesia católica

Por Basilio A. Olivas S. | miércoles, 3 de agosto de 2022


En una publicación reveló que soñaba con casarse en una iglesia católica que le parecía preciosa, aunque el hecho de que ella fuera educada en una religión distinta fue un impedimento que finalmente no pudo superar

El pasado mes de junio Britney Spears por fin pudo cumplir su sueño de casarse con Sam Asghari en una ceremonia celebrada en su casa de Thousand Oaks, en California. Al margen de la inesperada aparición en escena de su segundo esposo Jason Alexander -que se coló en la propiedad exigiendo verla-, parecía que todo había salido justo como deseaba la novia.

Sin embargo, la boda que tenía en mente Britney era muy distinta. Inicialmente ella quería contraer matrimonio en una iglesia católica, según reveló ahora en Instagram, a pesar de que creció siendo educada en la fe de los bautistas sureños. Sus planes se vieron truncados por la pandemia del coronavirus, que obligó a clausurar el recinto. Aunque ella no se dio por vencida, llegado el momento se topó con otro obstáculo igual de inesperado.

“Quería ir a misa todos los domingos… Era un lugar precioso y dijeron que estaba cerrado temporalmente debido al Covid”, explicó en un mensaje publicado junto a una foto del interior de la nave. “Dos años más tarde, cuando quise casarme ahí, me dijeron que tenía que ser católica y superar además un examen. ¿No se supone que la iglesia debe abrir las puertas a todo el mundo?”

Britney no aclaró cuál fue el templo que le dio la espalda, pero sus seguidores han aplaudido su valentía a la hora de exponer a todos los que se interponen en su camino ahora que ya no está limitada por la tutela legal a la que vivió sometida hasta hace poco.

En el pasado mes de febrero se informó que la cantante recibiría más de $15 millones de dólares por contar la historia de su vida. La superestrella del pop -que en noviembre fue liberada de su tutela después de 12 años-, habría llegado a un acuerdo histórico con la editorial Simon and Schuster por el libro, tras una complicada guerra de ofertas. Una fuente reveló a la columna Page Six del New York Post en ese momento: “El acuerdo es uno de los mayores de todos los tiempos, por detrás de las memorias de Obama”.

Los derechos de los libros de Barack y Michelle Obama se vendieron en 2017, por una suma que supuestamente superó la cifra de $60 millones de dólares, conocida anteriormente como la mayor de la historia por un tomo de no ficción. En 2001 el ex presidente Bill Clinton recibió $15 millones de dólares por su autobiografía “My life”.

Britney, de 40 años, se enfureció cuando su hermana menor Jamie Lynn Spears publicó sus propias memorias, “Things I should have said” en el pasado mes de enero. En ese momento la estrella escribió una publicación en Instagram en la que le pedía que se sometiera a una prueba de un detector de mentiras para que todas las personas se dieran cuenta que estaba mintiendo. “Desearía que el todopoderoso Señor bajara y mostrara a todo el mundo que estás mintiendo y haciendo dinero a base de mí. Eres una escoria, Jamie Lynn”.

El equipo legal de Britney emitió más tarde una carta en la que desmentía lo dicho por la ex estrella de la serie “Zoey 101” en sus memorias, e instándola a dejar de hablar de la cantante, quien “ya no será intimidada” por su familia. La carta decía: “Aunque Britney no ha leído ni tiene intención de leer tu libro, ella y millones de sus fans han quedado impactados al ver cómo la has explotado para obtener beneficios económicos. Ella no lo tolerará, ni debería hacerlo”.