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Presenta nobel de literatura “KLARA Y EL SOL”

Por Basilio A. Olivas S. | miércoles, 17 de marzo de 2021

EMX-Presenta nobel de literatura “KLARA Y EL SOL”

El reconocido escritor Kazuo Ishiguro, presenta un texto donde un robot que cuida niños es la narradora de la última novela del escritor. “Un aparato sabe más que tú de tus hijos o tu esposa”


Tijuana, B. C.-El premio Nobel de Literatura británico Kazuo Ishiguro (Nagasaki, 1954) presentó su nueva novela, Klara y el Sol (Anagrama), la primera que publica tras recibir el galardón en el 2017, en una rueda de prensa global, celebrada por videoconferencia y con cerca de un centenar de periodistas de todo el orbe hispano.

La obra está protagonizada (y narrada) por Klara, una robot especializada en el cuidado de niños (una AA, Amiga Artificial), con apariencia perfectamente humana y capacidad de hablar a la que el lector seguirá desde sus inicios, expuesta en un escaparate, hasta las diferentes tapas de su estancia en una casa, donde la han comprado para que haga compañía a una adolescente enferma. “Podrían pensar que pertenece a la ciencia-ficción –apuntó Ishiguro, desde su domicilio en Londres–. Pero, para mí, la historia procede de los fascinantes cuentos infantiles georgianos, fue una idea que tuve para hacer un libro ilustrado dirigido a chavales de 4 o 5 años. Los adultos protegemos mucho a los niños y les mostramos una visión amable del mundo. Pero, en las ilustraciones de esos cuentos, se pueden ver pistas de la oscuridad y tristeza del mundo que les espera, el texto les dice que el mundo es fantástico, pero ellos ven en los dibujos ojos de animales acechando en la oscuridad del bosque. Klara era al principio un oso de peluche, pero luego, al convertirse en una historia adulta, pasó a ser una inteligencia artificial”. En concreto, una máquina nueva, sin recuerdos, pero muy observadora y por tanto “enseguida los irá generando desde cero, como si fuera un bebé”.

“Lo terminé antes de la pandemia –puntualizó–. Si hay ecos de la actualidad, es una coincidencia. Hay millones de personas en estado de shock y duelo porque han perdido a un ser querido. Vivimos un nivel de fallecimientos que solo encuentras en las guerras. En el Reino Unido ya hemos duplicado la cifra de muertes de civiles de la II guerra mundial. En EE.UU. ya han muerto más personas que en las dos guerras mundiales y la de Vietnam juntas. Lo que nos debe preocupar no son los cambios en la vida laboral, sino la enorme angustia, rabia y dolor de tantas pérdidas”.

Admitió los vínculos con Nunca me abandones (2005). “Al final, me di cuenta de que Klara... es como mi respuesta a aquella otra novela mía, que releí hace cinco o sis años y pensé: ‘Qué libro tan triste, el autor debería animarse un poco’. Al hacerme mayor, me he convertido en alguien un poco más optimista respecto a la naturaleza humana. Quería explorar un territorio parecido, pero manteniendo la esperanza”, que Klara sostiene “de un modo infantil, pues cree en la bondad y piensa que viene del sol”.

Aparatos inteligentes.

“Los smartphones saben más de nosotros que la persona que duerme a nuestro lado –prosiguió–. Ese es uno de los temas de la novela: la invasión de los big data en nuestra vida cotidiana ¿tendrá un impacto en la idea milenaria de que tenemos un alma que nos hace especiales? ¿Qué significa que un ser humano ame a otro? ¿Somos únicos o reemplazables? Mi interés real son los seres humanos, a los que observo a través de los ojos de esta máquina. No sé cómo se siente ella, me interesa filosóficamente pero no tengo una respuesta. Lo importante es lo que ella observa en nosotros. Y su determinación en hacer lo mejor para la niña de la que se ocupa, que la hace parecerse bastante a una madre humana. Los padres son como máquinas programadas para cuidar a sus hijos”.

Ishiguro no eludió la parte de crítica social que puede desprenderse de la trama: “No es inevitable convertirnos en una sociedad tecnológicamente más avanzada y a la vez menos empática. Pero en la práctica se da esa tendencia. El modelo de negocio de las grandes tecnológicas no favorece al bienestar de los seres humanos, crea muchas desigualdades. Hay un desajuste entre el interés de la sociedad y el de sus grandes empresas, y necesitamos que se alineen”.

Si muere un ser querido, ¿puede ser sustituido? “Esa pregunta del libro nadie se la hubiera planteado hace algunos años, una desaparición era para siempre, algo devastador. Aquí planteo la posibilidad de que alguien muera y una inteligencia artificial pueda reemplazarlo. Me interesa cómo las emociones humanas, las familias y el amor resultan afectados por este pensamiento”. Su conclusión, no obstante, es que “los seres humanos siempre van a necesitar otros seres humanos. Una inteligencia artificial de compañía podrá ser muy importante, pero del mismo modo que lo es un perro o un gato”.

La obsolescencia –tan obvia en las máquinas– es otro de los temas. “Quizá es una palabra demasiado fuerte, pero cada generación de seres humanos debe dejar paso a la siguiente. Me gustaban de pequeño las películas de Ozu, que tratan cómo una generación se sacrifica por el bien de las venideras. Tras haber hecho un buen trabajo, se dan cuenta de que deben dar un paso atrás.

El británico habló asimismo de la tecnología CRISPR, “una especie de tijeras genéticas, que sirve por ejemplo para tratar enfermedades como la leucemia. Al igual que la cirugía estética empezó para reconstruir el cuerpo de los desfigurados por accidentes o guerras, y hoy es para la gente que quiere mantener un aspecto joven, yo no sé cómo vamos a evitar la aparición de bebés mejorados, ya sea intelectualmente, desde un punto de vista atlético o que no puedan caer enfermos. Se abre la puerta de una falsa meritocracia salvaje. No es ficción, esta tecnología ya está aquí, un chino editó genéticamente hace tres años, aunque lo encerraron luego en la cárcel. Estamos en el umbral de algo tan grande como la revolución industrial”.

Ishiguro se puso algo sombrío hablando de la situación política del mundo. “Tras la segunda guerra mundial, todo parecía ir en la buena dirección, al menos donde yo vivía. Asumí de modo inconsciente que eso iba a ser así siempre. Al final de la guerra fría, en 1989, pensé que el sistema liberal democrático era el único válido y todo el mundo lo asumiría. Ahora no tengo la misma confianza. Los supermercados de las democracias liberales eran los mejores, por eso eran tan convincentes. Pero hoy es posible que sociedades autoritarias tengan herramientas que hagan difícil a las democracias competir con ellas, porque los autoritarismos pueden tomar decisiones económicas centralizadas y aplicarlas en todos los ciudadanos. Tenemos enormes desafíos, como el desempleo masivo, pues la inteligencia artificial elimina la mayoría de los empleos que conocemos. En mi novela, la gente ya no es desempleada sino post-empleada, desaparece la idea capitalista del trabajo”. Por eso, “en mi discurso del Nobel animé a las generaciones jóvenes a plantear nuevas ideas con el humanismo en su centro, porque las viejas ideas ya no son suficientes”.

“Tengo 66 años, miro a los jóvenes autores, les sigo para ver si ponen voz a este mundo nuevo, yo soy producto necesariamente de mi edad. Para mí, el futuro es una neblina, con algunas formas”, Kazuo Ishiguro, escritor ingles.

La obra está protagonizada (y narrada) por Klara, una robot especializada en el cuidado de niños (una AA, Amiga Artificial), con apariencia perfectamente humana.

En esta novela, la gente ya no es desempleada sino post-empleada, desaparece la idea capitalista del trabajo.

El premio Nobel de Literatura británico Kazuo Ishiguro (Nagasaki, 1954) presentó su nueva novela, Klara y el Sol (Anagrama).