Por Victor Islas Parra | sábado, 5 de junio de 2021


MEXICALI.- Para quienes no lo sepan, el origen de Baja California se remonta a 1,888 al gobierno de PORFIRIO DÍAZ, mismo que decretó la división territorial de la Península, creando el Distrito Norte y el Distrito Sur, los cuales eran gobernados por “Jefes Políticos”. En sus orígenes la capital del Territorio Norte fue Ensenada. Luego, fueron “Territorios Federales” hasta que en 1952, el Territorio Norte se convirtió en territorio Federal Norte, en los cuales ya se llamaba gobernador a la máxima autoridad.

De 1851 a 1917, se les denominó “jefes políticos del Distrito Norte del Territorio Federal de la Baja California”

De 1917 a 1931, se les llamó “gobernadores del Distrito Norte del Territorio Federal de la Baja California.

De 1931 a 1952, “gobernadores del Territorio Federal Norte de la Baja California”.

Y, de 1953 hasta la actualidad, son gobernadores del Estado Libre y Soberano de Baja California”

Mañana domingo 6 de junio, en Baja California los ciudadanos elegiremos a quien detentará a partir del primero de noviembre, por un periodo de seis años, la gubernatura de Baja California. Habrá elecciones para gobernador en otras 14 entidades del país

Por ello, localmente vale la pena recordar que BRAULIO MALDONADO SÁNDEZ, fue el primer gobernador constitucional de Baja California, mismo que gobernó desde 1953 hasta el 31 de octubre de 1959

Fue un mandatario popular y populista. Promovió la invasión de parcelas para convertirlas en asentamientos humanos. Para las ocupaciones de tierra contaba con la complicidad de líderes sociales como EMILIA BARAJAS y GORGONIO HERNÁNDEZ. De este último, un dato desconocido para la mayoría de los bajacalifornianos, es que fue candidato a la Presidencia de México por un partido comunista que no contaba con registro oficial. La Libertad, la Cuauhtémoc y la Pro Hogar, son en la ciudad de Mexicali tres de las muchas colonias que surgieron bajo ese sistema.

Era muy bromista. En su despacho tenía varios teléfonos, pero uno de ellos no estaba conectado. Cuando llegaban aspirantes a cargos de elección popular a pedirle “la bendición”, BRAULIO tomaba la bocina del teléfono desconectado y simulaba hablar con el Presidente de México o con el Secretario de Gobernación, diciéndoles que en esos momentos estaba a su lado alguien que quería ser diputado federal o senador, por lo que le solicitaba su autorización para la postulación correspondiente. Los aspirantes a huesos quedaban boquiabiertos, más cuando el gobernador les decía que ya había luz verde de la máxima autoridad del país para nominarlos. “No te preocupes, ya está hablado”, era la frase con la que los ilusionaba. A Todos les decía lo mismo, pero cuando algunos de ellos, ya desengañado porque no había sido el elegido se encontraba a BRAULIO, le decía: “Usted me dijo que ya estaba hablado”. “Sí-respondía BRAULIO, riendo a mandíbula batiente-, pero para el otro”

Para darle a la ciudad de Mexicali un toque de modernidad, mandó derribar varias casas que “estorbaban” para el trazo urbano correspondiente. Cierta vez llegó a su oficina un compadre suyo a pedir su apoyo porque le estaban tumbando su casa con maquinaria pesada. El gobernador lo tranquilizó, manifestándole que no se preocupara, que su casa no sería derrumbada. Pero de una sala contigua se comunicó con el jefe de Obras Públicas de apellido URO, a quien le dijo que en su despacho estaba el compadre, que se apurara a desbaratar la casa, que lo iba a entretener mientras la dejaba en ruinas. Así lo hizo, y su compadre, al confirmar que su vivienda había sido derribada, regresó a verlo y le reclamó, pero el mandatario le respondió risa y risa que cesaría a los funcionarios que “no le hicieron caso”.

BRAULIO era chaparrito. Usaba botines con tacón de “medio metro” y habitualmente traía sombrero de ala corta, al estilo de los “gangster” de los años 20 's, aunque ocasionalmente calaba sombreros vaqueros, muy elegantes. Se las ingeniaba para elevar la parte central del sombrero a fin de dar la sensación de ser “más alto”. Dejó fama de matón, pero nunca le comprobaron nada. En cambio “Los Chemitas”, como se conocían a sus guardaespaldas, hicieron varias “calaveras” en la entidad, al decir de historiadores que afirman que “a los muertos los enterraban en La Salada”.

Cuando fue candidato a gobernador, “todo mundo lo hizo compadre”.

La esposa de BRAULIO era doña CARLOTA SOSA y SILVA, más popularmente conocida como “La Tota”. Ya como primera dama del estado, siendo el primer alcalde constitucional de Mexicali, RODOLFO ESCAMILLA SOTO le mandó a éste a 200 personas para que los metiera a la nómina, ya que habían apoyado incondicionalmente la campaña de su esposo. RODOLFO le comentó a BRAULIO las indicaciones que habían recibido de “la Tota”, y el gobernador le respondió: “¡Ay mi vieja, no se aguanta, en su alma trae el diablo!”

El contrincante panista de BRAULIO fue un doctor muy famoso de apellido CAÑEDO, por cierto abuelo de FRANCISCO FIORENTINI CAÑEDO, quien detenta el máximo cargo en el Sistema Estatal Anticorrupción. Los resultados de la elección favorecieron a BRAULIO de manera arrolladora.

Como “buen priista”, BRAULIO MALDONADO SÁNDEZ “hizo ganar” en las urnas al que fue su sucesor, ELIGIO ESQUIVEL MÉNDEZ, quien se enfrentó en la campaña y en las urnas al candidato del PAN, SALVADOR ROSAS MAGALLÓN. Los panistas hacían movilizaciones en toda la entidad, pero el gobierno de BRAULIO las desmantelaba con los cuerpos policíacos y con los bomberos. Estos últimos derribaban a los manifestantes a punta de chorros de agua. Todos los dirigentes y estrategas del PAN fueron encarcelados, acusados de sedición, sabotaje, traición a la patria, perturbar el orden público, intento de asesinato, etcétera, con el argumento de que “habían colocado una bomba en la Casa de Gobierno”.

En aquellos tiempos no había Consejo Estatal Electoral, ni consejeros electorales, ni tribunales de Justicia Electoral, ni IEE, pero sí unas oficinas denominadas “Comisión Electoral del Estado de Baja California”. Las malas lenguas cuentan que en las oficinas de esta Comisión, previo a la elección, por un lado llegaban las boletas electorales y por el otro ya salían las urnas embarazadas con los votos cruzados a favor de los candidatos del PRI.

Obviamente, ESQUIVEL MÉNDEZ, ganó la gubernatura de “manera arrolladora”.

ESQUIVEL falleció en funciones de Gobernador. Hay una versión en el sentido de que murió “haciendo el amor” en un motel de El Centro California. Los historiadores, como LUIS RAZO MARTÍNEZ, lo describen como “gordito, güero, de ojos verdes”. Al inicio de su gobierno, en un accidente automovilístico se dañó severamente una pierna, por lo que usaba bastón, el cual acostumbraba “azotar” en el escritorio en las reuniones con su gabinete.

A ESQUIVEL lo sucedió en calidad de gobernador sustituto, el médico GUSTAVO AUBANEL VALLEJO, en cuyo periodo se hizo famosa la frase: “Estamos en el año de Hidalgo… Chingue a su madre el que deje algo”. Por cierto, AUBANEL fue el primer presidente municipal constitucional de Tijuana.

Pero esta es otra historia.

JUVENTINO PÉREZ BRAMBILA, director de Administración Urbana del Ayuntamiento de Mexicali, dijo que los partidos políticos tienen 15 días de plazo después de la elección para retirar la propaganda política.

MARÍA LUISA GUTIÉRREZ SANTOYO, secretaria general de la Sección 37 del SNTE, se hizo la “aparecida” ayer en las inmediaciones del Centro de Gobierno, donde fue entrevistada por los reporteros, a los que les dijo que lo más probable es que se retorne a clases presenciales hasta septiembre.

Cabe precisar que MARIA LUISA, quien tiene poco de jubilada, está viviendo meses extras como lideresa de la organización que agrupa a los trabajadores del magisterio estatal, pues en virtud de la pandemia las elecciones para renovar el Comité Ejecutivo se han pospuesto una y otra vez.

BRAULIO MALDONADO SÁNDEZ, fue un gobernador folclórico y bromista.

Recién casados, en el Bosque de Chapultepec, BRAULIO MALDONADO y su esposa CARLOTA SOSA Y SILVA, a quien cariñosamente llamaban “La Tota”.