Perspectiva: Le falta un trago a mi cruz
Editorial | lunes 20 de abril
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Por Redacción | lunes, 20 de abril de 2026
Especialistas del INAH localizaron más de 150 armas de fuego y un cañón en las profundidades del cenote Síis Já; los hallazgos revelan que el ejército yucateco arrojó sus pertrechos al agua para evitar que cayeran en manos de los rebeldes mayas.
Mérida, Yucatán.- Arqueólogos y especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron un contexto bélico inédito al fondo del cenote Síis Já, ubicado en el exConvento de San Bernardino de Siena, en Valladolid. Los restos, que datan de los inicios de la Guerra de Castas (1847-1901), incluyen un arsenal de 153 armas de fuego, entre fusiles y mosquetes de origen español e inglés, además de un cañón de hierro conservado sobre su carro de madera original.
La intervención, realizada el pasado febrero por un equipo que incluyó a los arqueólogos Gustavo García y Sergio Grosjean, tuvo como objetivo evaluar el estado de los vestigios tras denuncias de proyectos no autorizados e infraestructura ilegal en la zona. Las investigaciones sugieren que, entre 1847 y 1848, el ejército gubernamental utilizó el acuífero como depósito para sus pertrechos, buscando impedir que las fuerzas rebeldes mayas se apoderaran de ellos durante el conflicto.

Además del armamento, el registro subacuático localizó piezas de cerámica, mayólica y porcelana que abarcan desde el periodo prehispánico hasta el siglo XX. Sin embargo, el hallazgo se ve empañado por la detección de daños ambientales y arqueológicos; los expertos reportaron la presencia de escaleras y puentes ilegales colapsados, así como la desaparición total de fauna nativa debido a la contaminación del acuífero.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, destacó que el trabajo del INAH en este sitio es fundamental para preservar la memoria colectiva y garantizar la protección del patrimonio ante exploraciones furtivas. Los arqueólogos planean utilizar software especializado para generar modelos tridimensionales a escala de los hallazgos, lo que permitirá analizar las evidencias sin extraerlas de su entorno original, asegurando así su preservación a largo plazo.