Por Braulio Serrano Ruíz | sábado, 21 de noviembre de 2020


Cuando los políticos improvisados llegan al poder, de inmediato comienzan a soñar en que son los más populares del mundo, y al olvidarse de su origen y perder el agradecimiento a quienes lo pusieron ahí, utilizan los recursos públicos a su disposición para engañarse a sí mismos a través de encuestas por encargo y la contratación de voceros disfrazados de influencers o comunicadores supuestamente independientes. Y en Baja California el ejemplo más claro lo representa el alcalde de Tijuana, Arturo González Cruz, quien con apenas un año de gestión exige ser postulado a la gubernatura; sin embargo, los números fríos y datos duros contrastan con lo que presume. De entrada la violencia social generada por el narcotráfico, si bien no es de su total competencia y responsabilidad, sí le incumbe, pero le importa muy poco y prueba de ello es que designó a una persona sin experiencia y de bajo perfil al frente de la Policía Municipal.

González Cruz piensa que sólo por el hecho de gobernar la ciudad más poblada de la entidad eso constituye un pasaporte directo para que Morena lo designe candidato, pero su estrategia ha sido tan equivocada que en este momento ningún personaje o agrupación de peso en Baja California respalda sus aspiraciones, lo cual pretende contrarrestar por medio de costosas campañas propagandísticas en las redes sociales, que es una socorrida práctica de simulación. Si en verdad goza del suficiente peso social y arrastra a las masas, entonces por qué la oposición no lo invita a ser el abanderado de su pretendida alianza, o bien, por qué no se lanza de candidato independiente. Tampoco convence a nadie con el argumento de que el presidente Andrés Manuel López Obrador está siendo engañado sobre lo que ocurre en este estado fronterizo. Lo cierto es que Arturo González Cruz forma parte de una minoría que se cree con derecho a todo, acostumbrada a imponer su voluntad y hacer negocios gracias al tráfico de influencias y el nepotismo, de ahí que no mueva un dedo para entablar denunciar contra su antecesor panista en la administración municipal.

Durante los gobiernos panistas, sobre todo el último sexenio encabezado por Francisco Vega de Lamadrid, Baja California dejó de ser un referente en varios rubros, lo cual no sólo se reflejó en el elevado abstencionismo, y aunque hubo un relativo crecimiento económico por la inercia de nuestra privilegiada ubicación geográfica, también se registraron los índices más bajos de desarrollo social.

En los últimos 45 años la entidad pasó de ocupar los primeros sitios en competitividad y calidad de vida, a ubicarse en los últimos lugares a partir de la desaparición de la zona libre y la imposición de medidas fiscales centralistas que impactaron negativamente en la generación de empleo y el arribo de inversiones nacionales y extranjeras.

Y por más que los administraciones blanquiazules presumieron la vecindad con California, Estados Unidos, así como la enorme reserva territorial de la entidad, que básicamente se encuentra en el municipio de Ensenada y lo que a partir de 2024 será el nuevo municipio de San Quintín, se desaprovechó el hecho de contar con dos costas, estar de frente a la Cuenca del Pacífico y tener pegadito al estado más poderoso del mundo, pero eso no se tradujo en mejores condiciones de vida para sus habitantes.

Las causas de esta caída obedeció obviamente a factores externos e internos, pero en ninguno de los casos el gobierno blanquiazul en turno y los grupos intermedios de la sociedad supieron reaccionar, porque no se construyó la infraestructura que se requería para fomentar el crecimiento económico.

Hoy las obras que se necesitan implican inversiones millonarias, y ante tal circunstancias era fundamental hacer visibles los problemas y rezagos del estado, como lo ha evidenciado de forma reiterada el gobernador, Jaime Bonilla Valdez, algo que incomoda a sus detractores.

Pero Baja California no podía continuar seguir siendo tratada como plato de segunda mano por parte del gobierno federal, pero en décadas los dirigentes de organismos empresariales y civiles, así como los representantes populares -gobernador, alcaldes, diputados y senadores en turno- no se unieron ni levantaron la voz, y ahora como posición pretenden hacerlo a través de una alianza sin futuro.

La efervescencia política continúa en los cinco municipios y por el lado de Morena, se ha comenzado a escuchar cada vez más el nombre de Gabriela Peña, como una seria aspirante a convertirse en la candidata a la Alcaldía de Tecate, la periodista –comentan- ha sido un cuadro Bonillista que ha ganado mucha popularidad en el pueblo mágico gracias a su trabajo de comunicadora, actualmente dirige la filial de PSN en el Tecate y es voz del Semanario "Punto y Aparte" en la misma localidad, es conocida por su comunidad por su trabajo al frente de eventos de caridad y por haber recibido a muy temprana edad la dirección de dos medios de peso en su ciudad. A Gaby Peña se le recuerda desde hace mucho tiempo entre los comunicadores, pues desde muy pequeña ha acompañado a su padre (periodista de amplia trayectoria en el estado) en la cobertura de eventos y luchas sociales desde su primera infancia y ante la pérdida física del periodista (Benjamín Peña finado hace ya 3 años) Gabriela ha tomado el estandarte crítico del periodismo local, y con una amplia coordinación con el Ing. Jaime Bonilla, hoy gobernador de la entidad. Interesante el panorama en Tecate, que ante el conflicto político entre Gobernador y Alcaldesa, podría voltear a ver a alguien que, aunque cercana a él, se ha mantenido en la trinchera ciudadana trabajando en equipo, escuchando detenidamente los consejos para dirigir adecuadamente proyectos y dedicando su tiempo libre a entender y atender necesidades de su comunidad. Adicional a que Gaby Peña conoce ampliamente y ha dado patente de tener presente lo que significa la lealtad. En sus redes publica entrevistas, posicionamientos y reflexiones sobre su ciudad y resalta la opinión que hace sobre como la pequeña ciudad fronteriza suele ser relegada por el tamaño de su territorio, aunque "la grandeza de su gente es el principal punto para trabajar en conjunto y hacer que crezca ordenadamente", citando sus propias palabras. Mientras son peras o son manzanas, entre funcionarios ya insertados en la nómina que ya andan entre evento y evento, la probable reelección de una no muy querida alcaldesa y la probable llegada a la escena política de "Gaby", armada por su pluma, micrófono y temple para sacar adelante lo que la vida le ponga enfrente, queda claro que el panorama en Tecate dará bastante de qué hablar.

ARTURO GONZÁLEZ CRUZ … Con encuestas pagadas y promoción sin sentido, busca simular popularidad que no tiene

GABY PEÑA… Una seria aspirante a la alcaldía de Tecate por Morena