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Claudia Sheinbaum destacó la reducción de homicidios en México

Por Braulio Serrano Ruíz | miércoles, 15 de abril de 2026

EMX-Claudia Sheinbaum destacó la reducción de homicidios en México

Mexicali...


La seguridad pública en México vuelve a colocarse en el centro del debate nacional, pero esta vez con un matiz distinto: los datos comienzan a contar una historia que durante años parecía imposible. La PRESIDENTA CLAUDIA SHEINBAUM PARDO ha puesto sobre la mesa cifras que, de sostenerse, marcarían un punto de inflexión en uno de los temas más sensibles para el país: la violencia.

De acuerdo con los datos presentados en la conferencia matutina, los homicidios dolosos han registrado una reducción del 45 por ciento, al pasar de 91.7 en 2024 a 50.8 en el primer trimestre de 2026. No se trata de un dato menor. En un país donde la violencia llegó a normalizarse durante años, cualquier descenso significativo obliga a revisar con seriedad lo que está ocurriendo.

El contraste histórico que planteó la propia mandataria no es casual. Durante el sexenio de FELIPE CALDERÓN HINOJOSA, la llamada guerra contra el narcotráfico provocó un incremento del 148 por ciento en homicidios. Con ENRIQUE PEÑA NIETO, la tendencia continuó al alza. Fue hasta el gobierno de ANDRÉS MANUEL LÓPEZ OBRADOR cuando comenzó un cambio en la curva, aunque moderado. Hoy, el discurso oficial sostiene que esa tendencia descendente no solo se mantiene, sino que se acelera.

Sin embargo, más allá de los números, el verdadero reto está en la percepción. Porque si algo ha marcado la conversación pública en materia de seguridad es la distancia entre estadísticas y realidad cotidiana. La gente no vive los promedios nacionales, vive su colonia, su calle, su entorno inmediato. Y ahí, la sensación de inseguridad sigue siendo un factor determinante.

En ese contexto, Baja California ocupa un lugar clave en el análisis. La entidad aparece entre las siete que concentran el 50.2 por ciento de los homicidios dolosos a nivel nacional, lo que confirma que, pese a los avances generales, existen focos rojos que requieren atención diferenciada. No obstante, también se reporta una reducción anual del 35 por ciento en el estado, siendo 2026 el año con menor incidencia desde 2017.

Este dato abre una doble lectura. Por un lado, evidencia que las estrategias comienzan a rendir resultados incluso en regiones históricamente complejas. Por otro, confirma que la pacificación del país no será homogénea ni inmediata. Habrá avances, sí, pero también resistencias estructurales.

Uno de los anuncios más relevantes en este nuevo enfoque es la creación de la ESCUELA PARA MANDOS dentro de la ACADEMIA NACIONAL DE SEGURIDAD PÚBLICA. La apuesta no es menor: profesionalizar a quienes toman decisiones en materia de seguridad. Durante décadas, el problema no solo ha sido la falta de recursos, sino la ausencia de cuadros capacitados, con visión estratégica y compromiso institucional.

Formar mandos bajo principios de honestidad, profesionalismo y respeto a los derechos humanos implica reconocer que la seguridad no puede seguir dependiendo únicamente de la fuerza. Requiere inteligencia, coordinación y, sobre todo, legitimidad. Sin confianza ciudadana, cualquier estrategia está destinada a desgastarse.

En paralelo, los resultados operativos también muestran una ofensiva constante. Más de 49 mil detenidos por delitos de alto impacto, el aseguramiento de 25 mil armas de fuego y casi 500 toneladas de droga, así como el desmantelamiento de más de 2 mil laboratorios clandestinos, reflejan una política de contención directa contra estructuras criminales.

Pero hay otro componente que resulta igual de importante y que, muchas veces, pasa desapercibido: la atención a las causas. La SECRETARIA DE GOBERNACIÓN, ROSA ICELA RODRÍGUEZ VELÁZQUEZ, ha insistido en que la estrategia no se limita al combate frontal, sino que incluye acciones sociales profundas. Más de 5.9 millones de servicios brindados, recuperación de espacios públicos y programas comunitarios buscan atacar el origen del problema.

Este enfoque, heredado del sexenio anterior, apuesta a que la violencia no se resuelve únicamente con patrullas y operativos, sino con oportunidades. Programas como JÓVENES TRANSFORMANDO MÉXICO o BOXEANDO POR LA PAZ reflejan esa intención de reconstruir el tejido social desde abajo.

No obstante, el reto sigue siendo enorme. La extorsión, por ejemplo, continúa siendo uno de los delitos más difíciles de erradicar. Aunque se reporta la detención de más de mil extorsionadores y la atención de más de 180 mil llamadas al 089, el fenómeno persiste, especialmente en sectores productivos y comercios locales.

En Baja California, donde la dinámica fronteriza añade complejidad, estos avances deben traducirse en resultados tangibles para la población. No basta con reducir cifras; es necesario que la ciudadanía perciba un cambio real en su entorno.

La estrategia de CLAUDIA SHEINBAUM PARDO parece apostar por un equilibrio: mantener la presión sobre el crimen organizado, profesionalizar a las instituciones y fortalecer la política social. Es una ruta que intenta corregir excesos del pasado sin renunciar al control del Estado.

La pregunta de fondo es si este modelo logrará consolidarse en el tiempo. Porque en materia de seguridad, los resultados no solo se miden en cifras anuales, sino en la capacidad de sostener una tendencia a largo plazo.

Por ahora, los datos apuntan a una mejora. Pero la historia reciente obliga a la cautela. México ya ha visto repuntes inesperados y estrategias que, pese a buenos inicios, terminaron diluyéndose.

Hoy, el país se encuentra ante una oportunidad distinta. Si la reducción en homicidios se mantiene, si la profesionalización de mandos da resultados y si la atención a las causas logra incidir en las nuevas generaciones, entonces sí podría hablarse de un cambio estructural.

Mientras tanto, la ciudadanía observa, evalúa y, sobre todo, espera. Porque en seguridad, más que discursos, lo que realmente importa es la tranquilidad que se vive-o no-todos los días.