Tijuana

“El Cerro Colorado no es un antro”: senderistas rechazan fiestas masivas en área natural protegida

Por Ana Lilia Ramírez | miércoles, 13 de mayo de 2026

EMX-“El Cerro Colorado no es un antro”: senderistas rechazan fiestas masivas en área natural protegida

El Cerro Colorado área naturales protegidas de Tijuana, decretada mediante publicaciones en el Periódico Oficial del Estado los días 4 de febrero de 2011 y 6 de enero de 2017


TIJUANA.— Mientras cientos de tijuanenses suben al Cerro Colorado para caminar, respirar aire limpio o encontrar un momento de tranquilidad lejos del caos urbano, otros lo han convertido en escenario de fiestas masivas con DJ, bocinas y consumo de marihuana.

Para grupos de senderistas y ambientalistas, la convocatoria difundida en redes sociales para realizar otra fiesta el próximo 16 de mayo representa una amenaza directa para uno de los últimos pulmones naturales de Tijuana, pese a tratarse de un área natural protegida y a que, denunciaron, las autoridades municipales han permitido este tipo de actividades.

Luis David Millán Godínez, líder de Hiking Jaguares de Baja California, señaló que, de concretarse, sería la cuarta ocasión en que se realizan fiestas de este tipo dentro del polígono protegido, dejando detrás basura, contaminación y daños ecológicos que muchas veces no son visibles de inmediato.

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“No es solo la música o las personas. Lo que queda después son colillas de cigarro, restos de marihuana, basura, orina, excremento y suelo destruido. Poco a poco están acabando con el cerro”, lamentó.

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El defensor ambiental explicó que el pasado 12 de mayo colectivos entregaron al Ayuntamiento de Tijuana un diagnóstico de riesgos para que se reconsideren los permisos del evento, además de advertir sobre las afectaciones a la flora y fauna que habitan en el lugar.

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Indicó que el Cerro Colorado no es únicamente un punto turístico o deportivo, sino un ecosistema vivo donde habitan 31 especies animales y 90 especies de plantas, de las cuales 46 son nativas de Baja California, una biodiversidad vulnerable que depende del silencio, la vegetación y el equilibrio natural para subsistir.

Entre las especies afectadas mencionó al ratón canguro (Dipodomys simulans), considerado clave para la dispersión de semillas y cuyas madrigueras son destruidas por el paso masivo de personas.

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“Esta especie estuvo en peligro de extinción en San Quintín y también en Tijuana. Estamos hablando de animales que podrían desaparecer por actividades que ni siquiera deberían realizarse aquí”, expresó.

También alertó sobre afectaciones al conejo matorralero (Sylvilagus bachmani), cuya capacidad auditiva le permite detectar depredadores y sobrevivir en condiciones naturales, pero que resulta alterada por el ruido extremo de las fiestas.

La tuza (Thomomys spp.), añadió, enfrenta daños debido a la compactación del suelo que destruye sus túneles subterráneos, mientras que especies como la víbora de cascabel se ven obligadas a desplazarse por la presencia constante de personas.

Incluso insectos y arácnidos como la tarántula (Aphonopelma steindachneri) y alacranes del género Centruroides spp., que suelen generar temor entre la población, cumplen una función importante en el control natural de plagas y también resultan afectados por la alteración del entorno.

Los senderistas insistieron en que Tijuana cuenta con espacios destinados para conciertos, fiestas y reuniones masivas, por lo que cuestionaron que este tipo de eventos se permitan precisamente en una zona natural protegida.

Además, señalaron posibles irregularidades debido a que el lugar no cuenta con rutas de evacuación, protocolos de emergencia, servicios médicos ni condiciones adecuadas de seguridad en caso de incendios, accidentes o situaciones de riesgo.

“Si ocurre una emergencia, ¿quién va a responder? El acceso es complicado y no existen medidas reales de protección civil”, advirtieron.

También denunciaron que el Cerro Colorado ya presenta desgaste por la afluencia constante de visitantes y que las fiestas aceleran el deterioro ambiental.

Para muchos tijuanenses, dijeron, el cerro representa uno de los pocos espacios gratuitos de convivencia con la naturaleza dentro de una ciudad marcada por el concreto, la contaminación y la escasez de áreas verdes.

“Nos están quitando un espacio que debería protegerse para las futuras generaciones. El Cerro Colorado no es un antro ni un festival; es parte de la identidad natural de Tijuana”, concluyeron.

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CERRO COLORADO, PROTEGIDO EN PAPEL

Los colectivos recordaron que el Cerro Colorado cuenta con relevancia ambiental y jurídica desde hace más de una década. Por sus características ecológicas, fue una de las tres áreas naturales protegidas decretadas en Tijuana, mediante publicaciones realizadas el 4 de febrero de 2011 y el 6 de enero de 2017 en el Periódico Oficial del Estado de Baja California.

El área protegida del Cerro Colorado comprende 364 mil 41 hectáreas, donde se han registrado 31 especies de fauna —entre aves, reptiles, mamíferos, insectos y moluscos— así como 90 especies de flora, de las cuales 46 son nativas de Baja California.

No obstante, advirtieron que el ecosistema enfrenta presión constante por el crecimiento urbano irregular, pues paulatinamente se han establecido asentamientos humanos en las faldas del cerro, invadiendo parte del polígono declarado como área especial de conservación.

“Hoy permiten fiestas; mañana podría ser demasiado tarde. El Cerro Colorado está protegido en documentos, pero en la realidad lo siguen tratando como tierra de nadie”, señalaron ambientalistas.