“Prefiero no cruzar para no perder mi visa”; crece incertidumbre entre madres de Tijuana
Tijuana | miércoles 12 de agosto
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Por Ana Lilia Ramírez | miércoles, 12 de agosto de 2026
Estados Unidos intensifica las acciones contra el llamado “turismo de parto” y reporta más de 600 visas revocadas en el último mes. En Tijuana, madres con hijos nacidos en Estados Unidos expresan temor de que sus cruces cotidianos puedan poner en riesgo sus documentos migratorios
TIJUANA.- El endurecimiento de las medidas migratorias de Estados Unidos contra el llamado “turismo de parto” comenzó a generar incertidumbre entre madres de familia de Tijuana que tienen hijos nacidos en territorio estadounidense y utilizan sus visas para cruzar regularmente a San Diego.
“Prefiero no cruzar para no perder mi visa”, relató una madre que prefirió el anonimato. La entrevistada aseguró que su hija, de cinco años, nació en Los Ángeles, pero actualmente estudia la primaria en Tijuana.
La mujer explicó que decidió suspender temporalmente sus cruces hacia Estados Unidos ante la incertidumbre que existe sobre la aplicación de las nuevas medidas.
“Yo pagué el parto y antes no era ilegal, era muy común que se hiciera esto”, señaló, al expresar su preocupación de que las autoridades estadounidenses puedan cuestionar ahora los motivos por los que ingresó al país durante su embarazo.
El temor surge luego de que el gobierno de Estados Unidos reforzara las acciones contra quienes utilizan visas de no inmigrante con el propósito principal de viajar al país para dar a luz y obtener la ciudadanía estadounidense para sus hijos.
MÁS DE 600 VISAS REVOCADAS
Este miércoles 12 de agosto, Estados Unidos informó que más de 600 visas de ciudadanos extranjeros fueron revocadas durante el último mes, como parte de la estrategia contra el llamado “turismo de nacimiento”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, informó que el Departamento de Estado creó un grupo de trabajo para identificar a personas y redes que faciliten viajes a Estados Unidos con el propósito principal de dar a luz.
De acuerdo con lo señalado por Rubio, algunas de estas redes presuntamente ofrecen alojamiento, transporte y asesoría a mujeres embarazadas, e incluso podrían haber utilizado documentos falsos o información engañosa para obtener visas.
La política estadounidense contempla negar o revocar visas cuando las autoridades determinan que el propósito principal del viaje es dar a luz para que el menor obtenga la ciudadanía estadounidense.
TIJUANA, UNA FRONTERA BAJO MAYOR ESCRUTINIO
La aplicación de estas medidas genera especial preocupación en Tijuana debido al intenso flujo cotidiano de personas hacia California.
Tan sólo el puerto de entrada de San Ysidro registró en 2024 más de 14.8 millones de cruces de vehículos particulares provenientes de México, mientras que los cruces peatonales superaron los 6.76 millones.
A esto se suma el movimiento por Otay Mesa, otro de los principales puntos de conexión entre Baja California y California, que durante 2024 registró más de 6.5 millones de vehículos particulares que ingresaron a Estados Unidos desde México.
Para las madres entrevistadas, muchos de estos cruces binacionales tienen que ver con hijos que nacieron en Estados Unidos. Además, expresaron que la preocupación no se limita a los viajes realizados durante un embarazo, pues actualmente utilizan sus visas para actividades cotidianas como compras, visitas familiares o asuntos relacionados con la educación de sus hijos, pero temen que una revisión más estricta pueda poner en riesgo sus documentos migratorios.
ESTAR EMBARAZADA NO SIGNIFICA TENER PROHIBIDO VIAJAR
Uno de los principales puntos de confusión entre las familias fronterizas es la diferencia entre estar embarazada y realizar turismo de parto.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) establece que no existe una prohibición específica para que una mujer extranjera embarazada ingrese al país.
Sin embargo, el ingreso puede ser autorizado o rechazado por el oficial migratorio, quien puede valorar factores como la fecha probable del parto, el tiempo previsto de permanencia, la capacidad para cubrir los gastos médicos y la intención de regresar a México.
Desde enero de 2020 existe además una política específica para las visas B, mediante la cual los funcionarios consulares deben negar una visa cuando existen motivos para considerar que la persona pretende viajar principalmente a Estados Unidos para dar a luz con la finalidad de que su hijo obtenga la ciudadanía estadounidense.
La nueva política anunciada en agosto de 2026 endurece el enfoque de aplicación de estas disposiciones.
EL NEGOCIO DE LOS PARTOS
En Tijuana también se han ofrecido durante años servicios y planes médicos dirigidos a mujeres mexicanas interesadas en dar a luz en San Diego.
De acuerdo con testimonios incluidos en el sondeo, en internet y redes sociales se promocionaban planes de cobertura médica para partos con costos que podían oscilar entre 8 mil y 15 mil dólares, dependiendo de si se trataba de un parto natural o una cesárea con complicaciones.
También se ofrecían esquemas de financiamiento durante el embarazo e incluso planes que podían contratarse con anticipación.
Sin embargo, algunos de estos esquemas habrían derivado en prácticas fraudulentas relacionadas con la inscripción ilegal de pacientes en fondos públicos de California.
CIFRAS CONTROVERTIDAS DE TURISMO DE PARTO
El llamado “turismo de parto” se refiere específicamente a los casos en los que una persona viaja a Estados Unidos utilizando una visa de no inmigrante con el propósito principal de dar a luz para que su hijo obtenga la ciudadanía estadounidense.
No obstante, no existe una estadística oficial que permita determinar cuántos nacimientos corresponden realmente a esta práctica.
Datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), citados en el archivo, registraron aproximadamente 9 mil 600 bebés nacidos en Estados Unidos en 2024 de madres cuyo domicilio declarado se encontraba fuera del país. Esta cifra, sin embargo, no equivale automáticamente a turismo de parto.
Otra estimación, citada a partir de análisis del Center for Immigration Studies, calcula entre 22 mil y 26 mil nacimientos anuales relacionados con esta práctica, aunque dicha estimación es considerada controvertida.
CIUDADANÍA DEL MENOR Y VISA DE LOS PADRES, DOS TEMAS DISTINTOS
Un aspecto fundamental es diferenciar la ciudadanía del menor de la situación migratoria de sus padres.
La nota señala que la ciudadanía de los niños nacidos en territorio estadounidense y las medidas contra quienes utilizan visas específicamente para viajar con el propósito de dar a luz son asuntos jurídicos distintos.
Por ello, tener un hijo nacido en Estados Unidos no significa, por sí mismo, que los padres hayan cometido una infracción migratoria, mientras que utilizar una visa con el propósito principal de realizar turismo de parto puede generar consecuencias migratorias.
¿QUÉ PUEDE CAMBIAR PARA LAS FAMILIAS DE TIJUANA?
Para quienes cruzan regularmente hacia San Diego, uno de los principales efectos podría ser un mayor escrutinio sobre el propósito del viaje, particularmente cuando una mujer embarazada pretende ingresar cerca de la fecha probable de parto.
Las autoridades podrían solicitar información relacionada con el motivo del viaje, duración de la estancia, capacidad económica, cobertura médica y planes para regresar a México.
La nueva política también contempla acciones contra quienes faciliten u organicen esquemas de “turismo de parto”, por lo que sus efectos podrían alcanzar no sólo a las mujeres embarazadas, sino también a personas o empresas que participen en la organización de estos viajes.
LA POLÍTICA ENFRENTA UNA BATALLA LEGAL
El alcance definitivo de las nuevas medidas todavía podría modificarse debido a la batalla legal que ya comenzó en tribunales estadounidenses.
El 11 de agosto, organizaciones defensoras de los derechos de los migrantes, entre ellas la American Civil Liberties Union, acudieron a una corte federal para intentar bloquear las nuevas acciones de la administración Trump relacionadas con la ciudadanía por nacimiento.
Los demandantes argumentan que las medidas entran en conflicto con decisiones recientes de la Suprema Corte de Estados Unidos.
Mientras continúa la disputa judicial, en Tijuana el efecto inmediato ya se refleja en la incertidumbre de algunas familias que prefieren reducir sus cruces a San Diego antes que arriesgar la pérdida de su visa.