Editorial

Una riada devastadora

Por Armando Maya Castro | viernes, 28 de agosto de 2026

EMX-Una riada devastadora


La riada que azotó el norte de Nepal arrasó con todo cuanto encontró a su paso: puentes, carreteras, viviendas, vehículos, mercados y otras infraestructuras quedaron destruidos por la fuerza de las aguas. La tragedia ha dejado una estela de dolor, muerte y destrucción, mientras las autoridades continúan con las labores de búsqueda y rescate.

Los videos difundidos por medios de comunicación y redes sociales permiten dimensionar la magnitud de la devastación. Las estremecedoras imágenes muestran comunidades enteras devastadas, caminos convertidos en cauces de lodo y enormes cantidades de escombros, en una de las tragedias naturales más graves registradas recientemente en la región.

Hasta el momento de escribir esta columna, el balance provisional asciende a más de 390 muertos y alrededor de 1,400 desaparecidos entre Nepal y el Tíbet. Entre ellos se encuentran 80 peregrinos cuyo paradero aún se desconoce. Las autoridades advierten que estas cifras podrían aumentar en los próximos días, conforme avancen las labores de búsqueda, rescate y recuperación de víctimas en las zonas más afectadas.

La catástrofe histórica comenzó con el colapso de una gran masa de hielo en el Himalaya. Aunque el detonante exacto aún se investiga, algunos expertos atribuyen el fenómeno al aumento de las temperaturas y a la creciente inestabilidad de los glaciares, como una consecuencia más del daño que el ser humano ha causado al medio ambiente durante siglos de contaminación y de otras prácticas que han alterado progresivamente el equilibrio natural del planeta.

Esta situación, aunada a los constantes terremotos que ocurren en distintos países del mundo, genera una creciente preocupación entre los seres humanos. Sin embargo, más que ocuparnos únicamente de las consecuencias, deberíamos preocuparnos por prevenirlas y asumir nuestra responsabilidad en el cuidado del medio ambiente, evitando la contaminación y todas aquellas acciones que continúan alterando el equilibrio natural del planeta.

Cuidar el medio ambiente no es una opción, sino una responsabilidad de todos. Prevenir hoy puede significar preservar la vida de las generaciones que vienen.