Editorial

Baja California ante el nuevo T-MEC: de la frontera al corazón de Norteamérica

Por Dr. Alfredo Valadez | viernes, 4 de septiembre de 2026

EMX-Baja California ante el nuevo T-MEC: de la frontera al corazón de Norteamérica


La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) no debe entenderse únicamente como una discusión sobre aranceles, exportaciones o reglas comerciales. Lo que se está negociando es algo mucho más profundo: el modelo de integración económica que tendrá Norteamérica durante los próximos 10 o 20 años. Y para Baja California, esta discusión tiene una relevancia particular.

La diferencia respecto a la renegociación del antiguo TLCAN es fundamental. Aquella negociación terminó sustituyendo un tratado por otro. La revisión actual, en cambio, fue prevista desde el propio T-MEC. Sin embargo, la realidad económica y geopolítica actual es diferente y esto ha provocado que esta revisión sea mucho más que un simple ejercicio administrativo.

Estados Unidos está planteando una pregunta de fondo: ¿cómo hacer que la producción de Norteamérica dependa cada vez menos de proveedores externos y cómo recuperar mayor capacidad manufacturera dentro de la región? México, por su parte, enfrenta el reto de defender el acceso preferencial al mercado estadounidense, pero también de aprovechar esta coyuntura para incrementar su participación en las cadenas de valor norteamericanas y profundizar su integración con la economía más poderosa del mundo.

Pensando en términos regionales, nuestra entidad tiene una ventaja que pocos territorios pueden replicar: somos frontera con uno de los principales centros económicos y tecnológicos del mundo (Silicon Valley-Palo Alto). La relación Baja California–California no es solamente una relación fronteriza; es una integración productiva, logística y empresarial que se ha construido durante décadas.

Por eso, para Baja California, el T-MEC no es meramente un tratado comercial. Es parte de nuestra crucial infraestructura económica, somos la cuarta entidad federativa que más exporta hacia el vecino país del norte. Esto ha provocado que la industria electrónica, los dispositivos médicos, la manufactura, la industria automotriz, los servicios logísticos y cientos de pequeñas y medianas empresas participen, directa o indirectamente, en encadenamientos productivos transfronterizos.

Es decir, no basta con atraer empresas extranjeras para que se instalen en Baja California, sino que requerimos desarrollar una red cada vez más amplia de proveedores locales capaces de incorporarse a esas cadenas productivas. Una empresa internacional que llega a la región puede generar empleos y aumentar nuestra cuota de exportaciones, sin embargo, el verdadero impacto económico tiene un efecto multiplicador cuando alrededor de ella se insertan empresas mexicanas que proveen componentes, servicios de ingeniería, software, mantenimiento especializado, transporte, empaques, logística, consultoría y soluciones tecnológicas.

Existe pues ubicación geográfica, experiencia manufacturera, una amplia red de tratados comerciales y una integración profunda con Estados Unidos. Pero esas ventajas no son suficientes por sí mismas. Necesitamos infraestructura, una red de energía funcional y moderna, agua que no se vaya ni esté sujeta a tandeos, mano de obra calificada, seguridad, logística eficiente y un ecosistema de innovación que permita que las empresas mexicanas suban en la cadena de valor.

Nuestra ubicación geográfica nos permite pensar más allá de los límites que impone la frontera. Tijuana no debería verse únicamente como una ciudad fronteriza que aprovecha la cercanía con San Diego, sino que puede y tiene la obligación y potencial para convertirse en uno de los nodos estratégicos de una nueva economía norteamericana integrada. El T-MEC seguirá vigente, es lo más probable, luego entonces esto representará una oportunidad histórica.

El autor es profesor investigador de CETYS Universidad campus Tijuana, coordinador del Centro de Investigación de Estudios Económicos del Noroeste (CIEN) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores de la SECIHTI.