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Tijuana | viernes 18 de septiembre
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Por Mauricio Higuera | viernes, 18 de septiembre de 2026
La psicóloga mencionó que ambos lugares tienen características propias para atender el problema
MEXICALI.- La conversación en redes sociales sobre los centros de rehabilitación en adicciones pone en evidencia una percepción extendida de que el papel se limita a brindar alojamiento, alimentación y mantener a las personas alejadas de riesgos inmediatos, sin embargo, especialistas advierten que esta visión es reduccionista.
“Vale la pena aclarar que un centro residencial para el tratamiento de adicciones no comparte las funciones de un albergue y que proporcionar techo, alimento o restringir el acceso a sustancias no constituye por sí mismo un tratamiento”, señaló Cristina Pasos, docente de la Escuela de Psicología de CETYS Universidad Campus Mexicali.
En México, la Ley General de Salud establece que el internamiento debe considerarse como último recurso terapéutico, aplicarse de forma voluntaria y mantenerse solo el tiempo estrictamente necesario. La atención puede realizarse en modalidad ambulatoria o residencial, dependiendo de la gravedad del caso.
La especialista subrayó que estar en situación de calle y tener un trastorno por consumo de sustancias no son sinónimos. Mientras algunas personas requieren asistencia social, otras necesitan tratamiento especializado, y en ciertos casos ambas intervenciones son necesarias. Los Centros Comunitarios de Salud Mental y Adicciones (CECOSAMA) ofrecen detección, evaluación, tratamiento según riesgo y severidad, orientación a familiares y referencia a otros servicios.
“La atención residencial, cuando es requerida, va más allá de alejar a la persona de las sustancias: el tratamiento podrá requerir la integración de atención psicológica, médica o psiquiátrica, intervención familiar y seguimiento”, explicó Pasos.
En Baja California, tanto la CONASAMA como el Instituto de Psiquiatría del Estado (IPEBC) cuentan con directorios de establecimientos reconocidos y supervisados.