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Por Redacción | miércoles, 23 de septiembre de 2026
El Senado italiano aprobó una ley que crea el marco regulatorio para reintroducir la energía nuclear, casi cuatro décadas después del abandono del programa. El gobierno apuesta por tecnologías avanzadas como los reactores modulares pequeños.
Roma.- El Senado de Italia aprobó de manera definitiva una legislación que establece las bases legales para el regreso de la energía nuclear al país, casi cuatro décadas después de que el programa atómico fuera abandonado tras el desastre de Chernóbil.
La iniciativa recibió 81 votos a favor, 51 en contra y siete abstenciones en la cámara alta, luego de haber sido avalada previamente por la Cámara de Diputados.
Con la aprobación, el gobierno de la primera ministra Giorgia Meloni podrá avanzar en la elaboración de un marco regulatorio para futuras tecnologías nucleares. Sin embargo, la legislación no autoriza todavía la construcción de ningún reactor.
El nuevo ordenamiento permitirá al Ejecutivo elaborar durante los próximos 12 meses distintos decretos relacionados con la concesión de licencias, las normas de seguridad nuclear, la gestión de residuos radiactivos y los criterios para seleccionar posibles emplazamientos.
El ministro de Medio Ambiente y Seguridad Energética, Gilberto Pichetto Fratin, calificó la aprobación como un avance histórico y defendió la incorporación de la energía nuclear junto con las fuentes renovables.
“La energía nuclear no es un regreso al pasado. Cuando se integra con las renovables, es una tecnología ganadora, que puede dar resultados extraordinarios para nuestra seguridad energética”, afirmó.
El gobierno italiano sostiene que el incremento previsto en la demanda eléctrica, los compromisos para reducir emisiones y las preocupaciones sobre la seguridad energética hacen necesario ampliar las opciones de generación eléctrica.
Entre los factores considerados por las autoridades también está la dependencia de combustibles energéticos importados, una situación que adquirió mayor relevancia después de la invasión rusa de Ucrania.
La estrategia no contempla necesariamente recuperar los grandes reactores que funcionaron en décadas anteriores. El gobierno ha puesto especial atención en los reactores modulares pequeños (SMR) y otras tecnologías nucleares avanzadas.
Sus defensores sostienen que los SMR podrían ofrecer alternativas con mayor flexibilidad y tiempos de construcción distintos a los de las grandes centrales tradicionales.
Italia llegó a operar cuatro reactores nucleares, pero un referendo celebrado en 1987, después del accidente de Chernóbil, marcó el abandono de facto de su programa nuclear.
Posteriormente, los ciudadanos italianos volvieron a rechazar el regreso de la energía atómica en un referendo de 2011, realizado después del accidente de Fukushima, Japón.
Desde entonces, Italia ha recurrido en buena medida a la energía importada y se ha convertido en uno de los principales consumidores europeos de electricidad producida por centrales nucleares ubicadas en países vecinos.
El Ejecutivo prevé que el consumo eléctrico aumente considerablemente en los próximos años debido a una mayor electrificación de hogares, empresas y transporte, además de la expansión de centros de datos y otras actividades con elevados requerimientos energéticos.
El debate nuclear también ha cobrado fuerza en Europa, donde distintos países analizan su papel para reducir las emisiones de carbono y disminuir la dependencia de combustibles fósiles importados. Francia y Polonia, entre otros, mantienen proyectos o planes de expansión de su infraestructura nuclear.
En Italia, una encuesta realizada en junio de 2026 por Only Numbers encontró que alrededor de 55 por ciento de los italianos respaldaba las centrales nucleares de nueva generación. El mayor apoyo, de acuerdo con ese estudio, se registró entre las generaciones más jóvenes.
Pese al respaldo registrado en la encuesta, la reintroducción de la energía nuclear enfrenta obstáculos regulatorios, económicos y sociales.
Uno de los principales pendientes es la ausencia de un depósito nacional permanente para residuos radiactivos provenientes del antiguo programa nuclear italiano. Actualmente, estos materiales permanecen almacenados en instalaciones temporales distribuidas en distintas zonas del país.
Los futuros proyectos también podrían enfrentar oposición de comunidades locales tanto por la ubicación de reactores como por los posibles sitios destinados al almacenamiento de residuos.
Analistas del sector energético han cuestionado además la viabilidad económica de los nuevos proyectos, debido a los elevados costos de construcción y a que los SMR todavía no cuentan con una amplia operación comercial a escala en Europa.
Estimaciones de la industria ubican entre 3 mil millones y 6 mil millones de euros el costo de un SMR de aproximadamente 300 megavatios, sin considerar gastos adicionales de infraestructura y adecuaciones de la red eléctrica.
Organizaciones ambientalistas como Greenpeace Italia, WWF Italia, Club Kyodo y Legambiente rechazaron la legislación y cuestionaron que el gobierno impulse nuevamente la energía nuclear pese al resultado de los referendos anteriores.
En un comunicado conjunto, los grupos calificaron la iniciativa como una “caja vacía llena de falsas promesas” y sostuvieron que la energía nuclear no resolvería los problemas energéticos que enfrenta actualmente el país.
Por su parte, Michele Governatori, asesor sénior de energía del centro ECCO, consideró positivo que exista un marco regulatorio, aunque advirtió que el proceso podría mostrar el nivel de interés de los inversionistas privados en tecnologías que todavía no son competitivas o que se encuentran en etapas de desarrollo.
“Tener un marco regulatorio en vigor es positivo, pero también dejará claro el interés limitado de los inversores privados en tecnologías que o bien no son competitivas hoy o aún no están listas, como los SMR”, señaló.
Governatori planteó que Italia también debe impulsar medidas disponibles para reducir los costos de la energía y disminuir el uso de combustibles fósiles, entre ellas la electrificación, eficiencia energética, energías renovables, almacenamiento y modernización de la red eléctrica.
Mientras el gobierno avanza en la elaboración de las nuevas reglas, grupos ambientalistas y partidos de oposición mantienen su rechazo al proyecto y podrían recurrir a mecanismos legales cuando se definan ubicaciones concretas para futuros reactores y depósitos de residuos.
Con información de Proceso.