Mexicali...
La democracia no se agota en las urnas ni se reduce
al acto mecánico del voto. Se construye, se cuida y se
fortalece todos los días, en cada espacio donde la
ciudadanía puede hacerse escuchar, participar y
decidir.
Bajo esa premisa, el Congreso del Estado de Baja
California dio un paso relevante al aprobar por
unanimidad el Dictamen número 77, mediante el cual
se reforma la Constitución Política del Estado Libre y
Soberano de Baja California y se armoniza la Ley de
Participación Ciudadana, con el objetivo de fortalecer
los principios rectores de este mecanismo
democrático.
El dictamen fue presentado por la Comisión de
Gobernación, Legislación y Puntos Constitucionales y
deriva de una iniciativa impulsada por la diputada
ARACELI GERALDO NÚÑEZ, quien propuso
incorporar de manera expresa principios como la
accesibilidad, la inclusión, la interculturalidad, la no
discriminación y la perspectiva de género. No se trata
de conceptos retóricos ni de adornos jurídicos: son
criterios indispensables para garantizar que la
participación ciudadana sea plena, efectiva y
realmente representativa de la diversidad social que
compone al estado.
La reforma constitucional aprobada reconoce una
realidad que durante años fue ignorada o minimizada:
no todas las personas han tenido las mismas
condiciones para ejercer sus derechos políticos.
Barreras físicas, sociales, culturales y normativas han
limitado históricamente la voz de amplios sectores de
la población. Por ello, la armonización de la Ley de
Participación Ciudadana con los nuevos principios
rectores no solo busca coherencia normativa, sino
eficacia real en el ejercicio democrático.
Desde la óptica legislativa, el dictamen deja claro que
una democracia participativa sólida requiere reglas
claras, inclusivas y alineadas con un enfoque de
derechos humanos.
La comisión dictaminadora concluyó que la propuesta
cuenta con sustento jurídico y constitucional suficiente,
y que su aprobación permitirá fortalecer la legitimidad
de los instrumentos de participación ciudadana,
ampliando su alcance hacia una democracia más
incluyente y representativa.
No es menor el hecho de que la reforma haya sido
aprobada por unanimidad. En tiempos donde la
polarización suele dominar el debate público, alcanzar
consensos en torno al fortalecimiento democrático
envía un mensaje político relevante: cuando se trata
de ampliar derechos y garantizar igualdad sustantiva,
las diferencias partidistas pueden y deben quedar en
segundo plano. Ahora, el siguiente paso será turnar la
reforma a los Ayuntamientos del Estado, para que, de
obtenerse la aprobación de la mayoría, se emita la
declaratoria de incorporación constitucional
correspondiente.
Este avance en el ámbito local dialoga, además, con
una visión más amplia de país. Mientras Baja
California fortalece su marco de participación
ciudadana, a nivel nacional se trazan rutas
estratégicas para consolidar un desarrollo basado en
el conocimiento, la ciencia y la soberanía tecnológica.
En ese contexto, la Presidenta de México, CLAUDIA
SHEINBAUM PARDO, anunció la firma de un acuerdo
histórico para la producción de vacunas de ARN
mensajero en territorio nacional.
El acuerdo, firmado entre la Secretaría de Salud,
LABORATORIOS DE BIOLÓGICOS Y REACTIVOS
DE MÉXICO, la empresa LIOMONT y la farmacéutica
MODERNA, representa un paso decisivo hacia la
consolidación de México como un actor relevante en la
biotecnología y la investigación biomédica. No se trata
únicamente de producir vacunas, sino de generar
capacidades científicas propias, impulsar la
investigación y reducir la dependencia tecnológica del
exterior.
La Presidenta subrayó que este convenio no se limita
a la producción de vacunas contra el COVID-19, sino
que abre la puerta al desarrollo de otros biológicos de
alto impacto para la salud pública. Entre ellos,
mencionó investigaciones para vacunas contra el
dengue e incluso contra el cáncer, áreas estratégicas
donde la ciencia mexicana tiene talento, pero
históricamente ha carecido del respaldo estructural
necesario.
El mensaje es claro: la ciencia y la investigación no
son un lujo, sino una inversión estratégica para el
bienestar y la soberanía nacional. Apostar por el
desarrollo científico es apostar por un país con mayor
capacidad de respuesta ante emergencias sanitarias,
con mayor autonomía tecnológica y con mejores
condiciones para proteger la salud de su población.
Así, en dos frentes distintos pero complementarios, se
observa una misma lógica de transformación. Por un
lado, el fortalecimiento de la democracia participativa
en Baja California, mediante reglas más incluyentes y
equitativas. Por el otro, la construcción de una política
científica nacional orientada al desarrollo, la innovación
y el interés público.
En ambos casos, el denominador común es el
reconocimiento de derechos: el derecho a participar, a
decidir, a ser escuchado; y el derecho a la salud, al
conocimiento y al progreso científico.
En un país que busca consolidar su transformación,
estos avances no deben verse como hechos aislados,
sino como piezas de un mismo proyecto. Democracia y
ciencia, participación y conocimiento, instituciones
fuertes y ciudadanía activa. Ese es el camino que hoy
se traza, tanto desde los congresos locales como
desde la Presidencia de la República.
CLAUDIA SHEINBAUM PARDO.. acuerdo para la
producción de vacunas ARN Mensajero en México.