Política y Políticos

Claudia Sheinbaum Pardo... guardia de honor en memoria de FRANCISCO I. MADERO y JOSÉ MARÍA PINO SUÁREZ.

Por Braulio Serrano Ruíz | martes, 24 de febrero de 2026

EMX-Claudia Sheinbaum Pardo... guardia de honor en memoria de FRANCISCO I. MADERO y JOSÉ MARÍA PINO SUÁREZ.

Mexicali...


La memoria histórica y la agenda social volvieron a cruzarse esta semana en el centro político del país. En el Patio de Honor de PALACIO NACIONAL, la PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO, encabezó la ceremonia por el 113 Aniversario Luctuoso del PRESIDENTE FRANCISCO I. MADERO y del VICEPRESIDENTE JOSÉ MARÍA PINO SUÁREZ, figuras que encarnan el primer gobierno democrático surgido de una revolución triunfante en el México del siglo XX. El acto no fue un simple protocolo: fue un mensaje político que enlaza pasado y presente bajo la narrativa de legalidad, humanismo y transformación institucional.
Acompañada por la SECRETARIA DE GOBERNACIÓN, ROSA ICELA RODRÍGUEZ VELÁZQUEZ; el SECRETARIO DE LA DEFENSA NACIONAL, GENERAL RICARDO TREVILLA TREJO; El SECRETARIO DE MARINA, ALMIRANTE RAYMUNDO PEDRO MORALES ÁNGELES; y el DIRECTOR GENERAL DEL INSTITUTO NACIONAL DE ESTUDIOS HISTÓRICOS DE LAS REVOLUCIONES DE MÉXICO, FELIPE ARTURO ÁVILA ESPINOZA, la mandataria montó guardia de honor en memoria de quienes simbolizan la defensa de la ley frente a la traición y la ruptura constitucional.
En su intervención, FELIPE ARTURO ÁVILA ESPINOZA subrayó que MADERO y PINO SUÁREZ hicieron mancuerna en un gobierno ejemplar que buscó atender las demandas sociales mediante leyes e instituciones, no mediante imposiciones. Destacó su congruencia, su respeto a la legalidad y su humanismo, y sostuvo que esa herencia inspira al proyecto de la CUARTA TRANSFORMACIÓN. La evocación no fue casual: en tiempos de debate político intenso, reivindicar el legado democrático de MADERO es también reafirmar una vocación institucional.
La ceremonia reunió a integrantes del GABINETE LEGAL Y AMPLIADO del GOBIERNO DE MÉXICO, enviando un mensaje de cohesión en torno a la figura presidencial y a la narrativa histórica que sostiene el actual proyecto nacional. Recordar el magnicidio de 1913 es también advertir sobre los riesgos que enfrenta la democracia cuando se vulneran las instituciones.
Mientras en el Ejecutivo se reivindicaba la memoria democrática, en el Poder Legislativo avanzaba una discusión que podría marcar un antes y un después en la vida laboral del país: la reforma constitucional para reducir la jornada semanal de 48 a 40 horas. Las comisiones unidas de PUNTOS CONSTITUCIONALES y de TRABAJO Y PREVISIÓN SOCIAL dialogaron con el SECRETARIO DEL TRABAJO Y PREVISIÓN SOCIAL, MARATH BARUCH BOLAÑOS LÓPEZ, sobre los alcances de esta propuesta.
La PRESIDENTA DE LA COMISIÓN DE TRABAJO Y PREVISIÓN SOCIAL, DIPUTADA MAIELLA GÓMEZ MALDONADO, consideró que se trata de una de las reformas más significativas en materia de derechos laborales en las últimas décadas. Afirmó que es una propuesta responsable y equilibrada para los tiempos que vive México, y que transformará la vida de millones de trabajadoras y trabajadores. En la misma línea, el PRESIDENTE DE LA COMISIÓN DE PUNTOS CONSTITUCIONALES, DIPUTADO LEONEL GODOY RANGEL, señaló que la jornada de 40 horas es una vieja demanda de la izquierda mexicana y que hoy existe la posibilidad real de dictaminarla.
El debate, sin embargo, evidenció diferencias. Legisladoras y legisladores del PAN, PRI y MOVIMIENTO CIUDADANO cuestionaron la gradualidad planteada hasta 2030 y la decisión de no establecer de manera expresa dos días de descanso obligatorios. Se preguntó por qué no avanzar de inmediato hacia un esquema de cinco días de trabajo por dos de descanso, y cuáles serán los mecanismos para evitar abusos en el uso de horas extras. También se plantearon preocupaciones sobre el impacto en las micro, pequeñas y medianas empresas, responsables de una parte sustantiva del empleo y del Producto Interno Bruto.
En su exposición inicial, MARATH BARUCH BOLAÑOS LÓPEZ defendió la propuesta como una reforma histórica y largamente esperada. Explicó que la reducción será gradual, dos horas por año, hasta concretarse en 2030, y que en ningún caso implicará disminución salarial. Señaló que México es uno de los países donde más horas se trabaja entre los miembros de la OCDE y que la medida busca mejorar la salud, reducir la fatiga y propiciar un mayor equilibrio entre la vida personal y laboral.
El funcionario detalló que la jornada ordinaria se mantendrá en ocho horas diarias, que se fijará un tope de cuatro horas triples-inexistente hasta ahora- y que se prohibirá el trabajo extraordinario para menores de edad. Además, las horas extras se contabilizarán a partir de la hora 41, lo que podría representar un incremento en el ingreso de quienes recurren a este esquema.
La discusión no es menor. Reducir la jornada laboral toca el corazón del modelo productivo, las dinámicas empresariales y la vida cotidiana de millones de familias. Para unos, representa justicia social y modernización institucional; para otros, genera incertidumbre económica si no se acompaña de incentivos y medidas de adaptación.
El contraste entre la ceremonia en PALACIO NACIONAL y el debate legislativo es revelador. Por un lado, se reivindica a MADERO y PINO SUÁREZ como símbolos de la legalidad democrática; por el otro, se impulsa una reforma que busca ampliar derechos laborales en el marco constitucional. Ambos momentos comparten un mismo hilo conductor: la idea de que las transformaciones profundas deben darse dentro de la ley y con respaldo institucional.
En un país que durante décadas normalizó jornadas extensas y donde millones de trabajadores han enfrentado condiciones adversas, la transición hacia las 40 horas semanales abre una nueva etapa de discusión sobre productividad, competitividad y bienestar. El reto será equilibrar las legítimas aspiraciones sociales con la estabilidad económica y la viabilidad empresarial.
Así, entre la memoria de 1913 y la reforma laboral del siglo XXI, el gobierno federal coloca en el centro dos conceptos que busca hacer dialogar: democracia y justicia social. La historia recuerda los riesgos de traicionar la legalidad; el presente exige actualizar los derechos. En ese cruce de tiempos se mueve hoy la agenda nacional.