Política y Políticos

CSP destacó que México alcanzó más del 97% de abasto de medicamentos

Por Braulio Serrano Ruíz | miércoles, 1 de abril de 2026

EMX-CSP destacó que México alcanzó más del 97% de abasto de medicamentos

Mexicali


En tiempos donde la salud pública ha sido uno de los temas más sensibles para la población, la Presidenta de México, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO, lanzó un mensaje que busca marcar un antes y un después: más del 97 por ciento en el abasto de medicamentos en el país. Una cifra que, en el discurso oficial, no solo representa eficiencia administrativa, sino la consolidación de un modelo que intenta dejar atrás años de rezago, corrupción y desorden en la distribución de insumos médicos.

El anuncio no es menor. Durante décadas, el sistema de salud mexicano fue señalado por la falta de medicamentos, compras infladas y cadenas de suministro capturadas por intereses privados. Hoy, desde Palacio Nacional, se presume una cobertura histórica que —según la mandataria— es resultado de la centralización de compras, la eliminación de intermediarios y el fortalecimiento de instituciones públicas.

Pero más allá de la cifra, el mensaje político es claro: la CUARTA TRANSFORMACIÓN busca apropiarse del tema de la salud como uno de sus principales logros estructurales. No es casualidad que este tipo de anuncios se dé en un contexto donde el acceso a servicios médicos sigue siendo una de las principales demandas ciudadanas.

Y es que el 97 por ciento no solo habla de medicamentos; habla de narrativa. De la intención de posicionar un gobierno que resuelve, que atiende y que, sobre todo, cumple. Falta ver, por supuesto, cómo se percibe esto en la realidad cotidiana de hospitales y clínicas en estados como Baja California, donde la presión sobre el sistema sigue siendo alta.

En paralelo, en el terreno político local, la tensión sube de tono. La Gobernadora de Baja California, MARINA DEL PILAR AVILA OLMEDA, respondió de manera directa a los señalamientos del Exgobernador JAIME BONILLA VALDEZ, en un nuevo capítulo de un conflicto que ya dejó de ser político para convertirse en personal.

BONILLA VALDEZ, fiel a su estilo confrontativo, ha lanzado acusaciones constantes contra la actual administración estatal. Sin embargo, la respuesta de MARINA DEL PILAR no solo fue institucional, sino firme: rechazó los señalamientos y defendió su gestión, respaldando además el actuar de las instituciones en Baja California.

El choque no es nuevo, pero sí cada vez más visible. Lo que comenzó como diferencias políticas ha escalado a un intercambio público de acusaciones que revela una fractura profunda en lo que alguna vez fue un mismo proyecto político.

Hoy, el escenario es distinto. Por un lado, un exgobernador que enfrenta desgaste político, cuestionamientos legales y resoluciones en su contra —incluyendo sanciones por violencia política de género—; por el otro, una gobernadora que busca consolidar su administración bajo el paraguas de la federación y con el respaldo de la presidenta.

La respuesta de MARINA DEL PILAR también tiene lectura estratégica: no dejar pasar los ataques, pero tampoco engancharse en una confrontación que desgaste su imagen institucional. En política, responder es necesario, pero administrar el conflicto es aún más importante.

Mientras tanto, en el fondo de esta disputa, se asoma un tema clave: el control narrativo. Quién define la agenda pública, quién impone el tema de conversación y quién logra posicionarse ante la ciudadanía como la voz con mayor credibilidad.

En ese sentido, la coincidencia temporal entre el anuncio federal sobre el abasto de medicamentos y la respuesta estatal a Bonilla no es menor. Son dos niveles de gobierno alineados en una misma lógica: comunicar resultados y contener ataques.

La Federación habla de avances históricos en salud. El estado responde a la confrontación política. Ambos mensajes, distintos en forma, pero similares en intención, buscan reforzar la percepción de estabilidad y gobernabilidad.

Sin embargo, la política bajacaliforniana tiene su propia dinámica. Aquí, los conflictos no se diluyen fácilmente y las disputas suelen prolongarse más allá de los tiempos electorales. Lo que hoy se dice en declaraciones, mañana puede escalar a tribunales o convertirse en tema central de campaña.

Por eso, el momento actual exige lectura fina. El anuncio del 97 por ciento en medicamentos es, sin duda, una apuesta fuerte del gobierno federal. Pero su impacto real dependerá de la experiencia del ciudadano de a pie. Si en la farmacia del hospital hay medicina, el dato se vuelve creíble. Si no, se convierte en discurso.

Del lado local, la confrontación entre MARINA DEL PILAR y JAIME BONILLA seguirá marcando la agenda. No solo por lo que se dicen, sino por lo que representan: dos visiones distintas de poder, de liderazgo y de control político en Baja California.

Al final del día, la ciudadanía observa, compara y decide. Entre cifras nacionales y pleitos locales, lo que realmente pesa es la percepción de resultados.

Y en política, como en la vida, la percepción termina siendo realidad.