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Por Redacción | domingo, 13 de septiembre de 2026
Diversas investigaciones relacionan el consumo moderado de café con un menor riesgo de fibrosis, cirrosis y enfermedad hepática, aunque los especialistas advierten que no sustituye el tratamiento médico ni los hábitos saludables.
Redacción.- Tomar dos o tres tazas de café al día podría estar relacionado con una menor probabilidad de desarrollar diversos padecimientos hepáticos, de acuerdo con investigaciones que han analizado los posibles efectos protectores de esta bebida sobre el hígado.
Distintos estudios citados por EASL The Journal of Hepatology y el New England Journal of Medicine han encontrado asociaciones entre el consumo habitual de café y una menor presencia de fibrosis, cirrosis y enfermedad hepática grasa.
La evidencia ha llevado a investigadores a estudiar los mecanismos mediante los cuales algunos de los componentes del café podrían influir en la inflamación, el metabolismo de las grasas y el daño celular del hígado.
La fibrosis hepática consiste en la acumulación de tejido cicatricial en el órgano como consecuencia de lesiones prolongadas. Cuando el daño continúa, puede evolucionar hacia cirrosis, una enfermedad en la que la estructura y el funcionamiento del hígado resultan afectados.
De acuerdo con investigaciones publicadas en EASL The Journal of Hepatology, las personas que consumen entre dos y tres tazas de café diariamente presentan, en determinados estudios, indicadores de fibrosis menos avanzados que quienes no consumen esta bebida.
Otros análisis también han observado una relación entre el consumo de café y un menor riesgo de cáncer de hígado, así como una posible desaceleración en la progresión de algunas enfermedades hepáticas.
Un estudio realizado en Países Bajos en 2017 evaluó distintos indicadores relacionados con la cicatrización del hígado y encontró mejores resultados entre los participantes que reportaron un mayor consumo de café.
Asimismo, investigaciones posteriores han señalado que esta asociación podría mantenerse incluso entre personas con antecedentes de hepatitis C o enfermedades hepáticas, aunque los resultados no significan que el café pueda prevenir por sí solo estos padecimientos.
Entre los posibles beneficios estudiados se encuentran una menor progresión de la fibrosis, una reducción en el riesgo de desarrollar cirrosis y una posible protección frente al cáncer hepático.
El efecto no parece limitarse exclusivamente al café con cafeína. Algunos estudios también han encontrado asociaciones favorables con el café descafeinado, lo que ha llevado a los investigadores a considerar que otros compuestos de la bebida, además de la cafeína, podrían desempeñar un papel.
El café contiene compuestos antioxidantes y antiinflamatorios que podrían participar en estos efectos. La evidencia disponible, sin embargo, no permite establecer que una presentación específica sea un tratamiento para las enfermedades del hígado.
En el caso de las personas con enfermedad hepática grasa no alcohólica, investigaciones han encontrado una posible relación entre el consumo de café y una menor gravedad del padecimiento, particularmente en personas con sobrepeso y alteraciones metabólicas.
El doctor John Griffith Jones, citado en una investigación realizada por científicos portugueses, señaló: “Las cantidades acumuladas más elevadas de metabolitos con y sin cafeína en la orina se asocian a una menor gravedad de la EHGNA en personas con sobrepeso y diabetes tipo 2”.
Estos hallazgos apuntan a que los metabolitos derivados del consumo de café podrían estar relacionados con cambios favorables en procesos vinculados con el metabolismo y la acumulación de grasa en el hígado.
Para aprovechar el café dentro de una alimentación equilibrada, los especialistas recomiendan prestar atención a la cantidad de azúcar, crema y otros ingredientes añadidos, debido a que un consumo elevado de estos productos puede contrarrestar algunos beneficios asociados con la bebida.
También es importante considerar otros factores que influyen directamente en la salud hepática, entre ellos el exceso de peso, el sedentarismo, la alimentación y el consumo de alcohol.
El alcohol representa uno de los principales factores de riesgo para el daño hepático cuando se consume en exceso. Por ello, las recomendaciones sobre salud del hígado hacen énfasis en limitar su consumo y evitar que se convierta en un factor adicional de lesión.
Aunque la evidencia sobre el café resulta favorable, tomarlo no sustituye los controles médicos ni los tratamientos indicados para quienes ya presentan una enfermedad hepática.
El daño del hígado también puede estar relacionado con hepatitis virales, factores genéticos, medicamentos y otros padecimientos metabólicos, por lo que identificar la causa es fundamental para establecer el manejo adecuado.
La recomendación general es considerar el café como parte de un estilo de vida saludable, acompañado de alimentación equilibrada, actividad física, control del peso y seguimiento médico cuando sea necesario.
Con información de Infobae.