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Nacional | lunes 10 de agosto
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Por Redacción | lunes, 10 de agosto de 2026
El despliegue de tropas ordenado por Donald Trump cumple un año y se extenderá hasta enero de 2029. Aunque la delincuencia continúa a la baja, residentes y funcionarios cuestionan la permanencia de los efectivos y advierten sobre el impacto en la autonomía de la capital.
WASHINGTON.- Han pasado 12 meses desde que el presidente Donald Trump declaró una emergencia por delincuencia en Washington y ordenó el despliegue de la Guardia Nacional, con la promesa de hacer que la ciudad fuera "segura y hermosa".
Sin embargo, una misión que inicialmente parecía temporal se ha extendido hasta enero de 2029. Residentes y un nuevo grupo de funcionarios locales consideran que la medida representa un intento del gobierno federal por restringir la autonomía de una ciudad fuertemente demócrata y cuestionan la necesidad de mantener tropas en las calles de la capital.
"Hay una profunda ironía en que aquí estemos en la capital del mundo libre y nuestro presidente la esté tratando como un estado policial", señaló Scott Michelman, director jurídico de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) del Distrito de Columbia.
Michelman afirmó que los residentes de Washington han vivido con efectivos de la Guardia Nacional en sus vecindarios durante aproximadamente un año, pese a la ausencia, según dijo, de "cualquier emergencia genuina y, en realidad, de cualquier razón para que estén aquí".
El despliegue será una prueba importante para una nueva generación de funcionarios locales que se espera asuma después de las elecciones intermedias de noviembre. Los residentes esperan que hagan frente a la intervención del gobierno federal en los asuntos de la ciudad, aunque sus facultades para contrarrestarla son limitadas.
Un despliegue temporal que se prolonga
Trump anunció el 11 de agosto de 2025 que lanzaría un refuerzo federal de las fuerzas del orden en Washington con el objetivo de combatir el crimen.
Casi un año después, hasta el 4 de agosto, más de 4 mil 600 efectivos militares de D.C. y de 24 estados y territorios continuaban desplegados, junto con un número desconocido de agentes federales.
Se espera que algunos sean retirados hacia finales del verano, pero la misión está prevista hasta 2029.
Pequeños grupos de miembros armados de la Guardia Nacional se han convertido en una presencia habitual en las calles de Washington. Han apoyado operaciones de arresto, pero también patrullan zonas turísticas como el Tidal Basin durante el Festival de los Cerezos en Flor y vecindarios como Georgetown, donde los delitos violentos son poco frecuentes.
Los efectivos también han ayudado en emergencias médicas, retiro de nieve y proyectos de embellecimiento, iniciativas que han recibido el respaldo de algunos residentes.
Extender el despliegue hasta 2029 tendrá un costo estimado de mil 400 millones de dólares, según una estimación del Departamento de Defensa.
"El presidente Trump ha transformado D.C. de una ciudad plagada de delincuencia en un refugio seguro y hermoso tanto para residentes como para visitantes", afirmó la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson.
Cifras publicadas por la procuraduría general para el Distrito de Columbia atribuyen al refuerzo más de 13 mil arrestos.
La delincuencia, que ya mostraba una tendencia a la baja antes de que comenzara el despliegue, continúa disminuyendo. Las estadísticas del Departamento de Policía Metropolitana muestran que la delincuencia general bajó 20 por ciento hasta el 7 de agosto, en comparación con el mismo periodo de 2025.
Esto incluye una caída de 32 por ciento en los homicidios, que pasaron de 97 a 66.
Sin embargo, existe un debate sobre cuánto de esta reducción puede atribuirse directamente a la misión de Trump y cuánto corresponde a años de esfuerzos locales para disminuir gradualmente los índices delictivos.
Lo que sí es evidente es que algunos habitantes sienten el peso del despliegue y no ven una vía clara para oponerse. Despliegues de la Guardia Nacional en otras ciudades han sido bloqueados por tribunales y existe una demanda pendiente que impugna la operación, aunque los críticos no son optimistas sobre su resultado.
"El hecho de que todavía tengamos a la Guardia Nacional caminando por nuestras calles un año después, sin un final a la vista, es realmente desmoralizador", señaló la concejal Brianne K. Nadeau.
La autonomía es prioridad para los nuevos candidatos
Debido a que Washington es un distrito federal establecido por el Congreso, Trump tiene amplia influencia sobre la policía y la Guardia Nacional de D.C., incluida la autoridad sobre su comandante.
La Ley de Autogobierno, aprobada en 1973, permite a los residentes votar por líderes locales, incluido el alcalde y los integrantes del concejo. Sin embargo, el Congreso supervisa el presupuesto local y tiene autoridad de revisión sobre las leyes aprobadas por el distrito.
Además, el Congreso puede convocar a funcionarios de Washington para que comparezcan en el Capitolio. El delegado de D.C. en el Congreso carece de derecho a voto.
La estructura gubernamental de la ciudad bajo el autogobierno facilitó que Trump emprendiera las acciones actuales, señaló Nadeau.
"En realidad no hay ninguna responsabilidad política para que los líderes nacionales se metan con D.C. porque a nadie le importa", afirmó la funcionaria.
El despliegue de las fuerzas del orden desempeñó un papel importante en las primarias demócratas de junio, que impulsaron a candidatos que han convertido la autonomía de Washington y la condición de estado en prioridades.
Janeese Lewis George, una socialista democrática que probablemente será la próxima alcaldesa de la ciudad, ya ha provocado el rechazo de Trump, quien amenazó con poner Washington bajo control federal si ella gana.
Robert White Jr., otro candidato a favor de la condición de estado, ganó la primaria demócrata para ocupar el escaño de la ciudad en el Congreso.
Ambos esperan desarrollar estrategias que les permitan hacer frente al presidente y al despliegue, pese a las limitaciones derivadas del estatus de la ciudad.
White dijo a The Associated Press que planea construir "un ejército de residentes" y aliados para apuntar a distritos disputados y trabajar para "des-elegir" a personas críticas del distrito y "elegir a quienes sí apoyan a D.C.".
La estrategia recuerda una acción emprendida en 1972 por Walter Fauntroy, entonces delegado de D.C. en el Congreso, quien movilizó a votantes negros y aliados contra un congresista de Carolina del Sur que durante años se había opuesto a la independencia del distrito.
"Él no desplegó esa estrategia muchas veces, pero envió una señal a la gente para que dejara en paz a D.C.", dijo White.
La alcaldesa saliente de Washington, Muriel Bowser, ha evitado la retórica y los ataques personales utilizados por otros líderes demócratas de alto perfil, pese a la intervención federal en la ciudad.
Una parte importante de su estrategia ha sido evitar provocar la ira de Trump y poner en riesgo el margen de independencia con el que cuenta la ciudad.
En un comunicado, la oficina de Bowser señaló que, pese a los desafíos a su independencia, Washington ha avanzado en el cumplimiento de sus objetivos.
"La seguridad y el bienestar de todas las personas en nuestra ciudad sigue siendo nuestra máxima prioridad y proteger el autogobierno sigue siendo nuestra estrella guía", señaló el comunicado.
"Somos más que monumentos y política", dijo Bowser en un video publicado en su cuenta de X.
La alcaldesa afirmó que la ciudad está integrada por más de 700 mil estadunidenses que pagan impuestos, sirven en el ejército, dirigen negocios y crían familias, pero que "no tenemos representación con derecho a voto en el Congreso. No controlamos la Guardia Nacional de D.C., y no tenemos acceso pleno a la democracia estadounidense plena".
Preocupaciones por las tropas durante las elecciones
Donna Powell, quien vive parcialmente en Washington, dijo que ella y su esposo caminan y utilizan el metro para desplazarse por la ciudad.
"Ya somos seguros y hermosos", manifestó. "No necesitamos a toda esta Guardia Nacional aquí".
Consideró que el dinero destinado al despliegue podría utilizarse de mejor manera, particularmente en atención médica y alimentos para familias que los necesitan.
La presencia de la Guardia Nacional también ha generado preocupación sobre cómo se desarrollarán las próximas elecciones intermedias y las presidenciales de 2028 con tropas desplegadas en las calles.
"La última vez que se suponía que este presidente debía dejar el poder, ocurrió el 6 de enero", señaló Alex Dodds, cofundador de FreeDC, un grupo activista que ha protestado contra el despliegue.
Dodds expresó preocupación por la posibilidad de que una situación similar vuelva a ocurrir, pero esta vez con "5 mil tropas listas para formar parte de esa situación".
Con información de Proceso