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Durante más de una década como chef ejecutiva lidió con el machismo en las cocinas, así como con dificultades propias de la maternidad, hasta que un incidente propio de la frontera hizo que todo cambiara.
TIJUANA.- Antes de convertirse en emprendedora en Tijuana, Millie Quevedo fue chef durante 16 años en restaurantes de San Diego, en Downtown y La Jolla. La cocina siempre fue su territorio natural.
Pero un día, todo cambió.
Fue víctima de un caso de “mula ciega”, una situación que le provocó una ansiedad profunda al cruzar la frontera. El miedo fue tan fuerte que dejó de salir de casa durante meses.
“Me causaba terror cruzar. Ya no podía hacerlo diario”, recuerda.
Lejos de rendirse, decidió hacer algo distinto: emprender cerca de casa, en un espacio donde se sintiera segura. Así nacieron sus famosos burritos en la colonia Libertad, bajo un nombre cargado de ironía y valentía: “La Mula”.
“El nombre fue enfrentar con gracia algo que me dio miedo”, explica.
Con una estética vintage y un concepto muy personal, su negocio se convirtió en un espacio que fusionaba identidad, cocina mexicana y resiliencia. Después vinieron otros proyectos, colaboraciones gastronómicas y un food truck con propuesta franco-mexicana.
Pero el camino tampoco estuvo libre de obstáculos.
En su etapa como chef ejecutiva, enfrentó machismo dentro de cocinas dominadas por hombres, donde recibir órdenes de una mujer no siempre era bien aceptado.
Más adelante, como emprendedora, vivió críticas distintas: ataques en redes sociales, cuestionamientos incluso desde algunos sectores feministas y señalamientos por usar peluca tras perder cabello debido a un tratamiento médico.
“Si uno exige respeto, tiene que empezar por mostrarlo”, afirma.
También enfrentó el desafío de la maternidad. Madre de tres hijos, recuerda los sacrificios de extraer leche en oficinas para poder seguir trabajando, así como la culpa, la distancia, el agotamiento.
“Después entendí que podía construir algo propio y estar más cerca de mi familia”, reflexiona.
Hoy, tras un accidente que la mantiene en recuperación y temporalmente lejos de los fogones, Millie no pierde el ánimo:
“La Mula va a volver”, asegura.
Su mensaje para las mujeres en este 8 de marzo es claro: no quedarse con las ganas.
“Si tienes un sueño, empieza a vivirlo aunque todavía no lo tengas. Planea, da pasos pequeños, pero no dejes de intentarlo”, pronunció.
Para ella, el miedo estuvo en ambos lados: en cruzar la frontera y en dejar de hacerlo; en trabajar para otros y en emprender sola. Pero en cada decisión eligió avanzar.
Y en esa decisión constante de avanzar-con miedo, con críticas, con sacrificios-encontró su verdadera fuerza.
Porque como dice Millie, la vida es una sola, y hay que atreverse a vivirla.