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Por Gerardo Fragoso M. | lunes, 9 de agosto de 2021
De acuerdo a datos oficiales en cuanto a las inversiones del organismo
MEXICALI.- En solamente tres meses, diversos funcionarios del Instituto Estatal Electoral gastaron 18 mil 807 pesos en comida chatarra, con dinero público que obtuvieron de los viáticos que se les entregan, de enero a marzo de este año.
Al revisar 80 registros contables del organismo electoral, se encontró que uno de ellos, por ejemplo, compró casi 400 pesos en un Oxxo, entre botanas, chicles, refrescos y otras comidas de bajo valor nutricional.
Una empleada adquirió un café de 80 pesos en Ensenada. Otra, un pay de queso con precio de 95 pesos en Tecate. En la mayoría de los casos, se trató de viajes con ida y vuelta en el mismo día, pero ello no obstó para hacer esos gastos.
Durante un viaje a la Zona Costa, José Rosario Angulo Aispuro, de la oficina de Recursos Materiales, gastó 260 pesos en Carl’s Jr y 170 en Tacos Lalo.
Este mismo empleado dilapidó 365 pesos, comprando todo lo que pudo, con dinero del pueblo, en “Comerbus”, un autoservicio ubicado en el interior de la central camionera de Ensenada.
Angulo pagó todo lo que a continuación se enlista: unas Florentinas Gamesa de cajeta, unas Halls de Mentol y Eucalipto, un chocolate Hershey’s de almendras, unas Sabritas, un Sprite de 600 mililitros, unos Fritos de chile y limón, un Fuze Tea de 600 mililitros, dos Coca-Colas de 600 mililitros, una Coca-Cola Light de 600 mililitros, unos Trident de Yerbabuena, unos Trident “freshmint”, un dulce de tamarindo y guayaba Karla, una Coca-Cola de lata, un yogurt Alpura sabor frutas, unos Fritos de sal y limón, una torta, una Fanta de lata sabor naranja, una palanqueta de cacahuate, así como un Flipy.
Jorge Quintero Lara se despachó con la cuchara grande en un Oxxo, donde hizo una compra de 218.50 pesos, consistente en dos ‘3 pack’ de Pingüinos Marinela, dos paquetes de Oreo, dos bolsas de cacahuates Kacang (unos “Flaming Hot” y otros “Habanero”), dos bolsas de Mantecadas Bimbo, un té Lipton de 600 mililitros, unos Doritos de 245 gramos y unas Ruffles de 200 gramos.
El coordinador jurídico Héctor Ricardo Haro Solorio tampoco se midió en un 7-Eleven, donde pasó por unos Cheetos “Bolita”, unos Fritos, un Gatorade sabor lima limón y un Monster “Khaos”. Luego, también adquirió un combo de 148 pesos en Carl’s Jr.
Jorge Adrián Luna Villalpando, quien, del 16 al 18 de marzo acudió, desde Mexicali, a “instalar lámparas, (y) contactos eléctricos en distritos IX, XI y XII”, no pasó hambre y cargó toda la comida chatarra que quiso. Luna desayunó un “omelett (sic) de chicharrón” y pidió una orden extra de pan, en un restaurante tijuanense.
Más adelante, en ‘Taconazo Río’, compró seis tacos: dos de suadero, dos de carne asada y dos de chorizo, más dos aguas de rompope y un Sidral Mundet. La cuenta fue de 252 pesos.
Al final, tan solo en ese viaje, gastó mil 132 pesos en comidas chatarra o con bajo valor nutricional.
Sus compras de comida chatarra en Oxxo fueron constantes. Entre los productos que llevó están un burrito ‘Chata’, un Snickers Almond, un hot dog Vikingo, un sándwich ‘Delixia’, unos roles glaseados Bimbo, un Ginger Ale de 600 mililitros, una Coca-Cola de un litro, una Sangría Mundet, de 600 mililitros, unas Barritas Marinela de 185 gramos.
Otro caso es el de la asistente administrativa Rosa Icela Navarro Gómez, quien, en un autoservicio (“Cooperativa San Miguel”), se compró unos Pingüinos Marinela, un Gatorade sabor Frutas de 600 mililitros, un Baja Snack y dos bolsas de Sabritas, unas originales y otras adobadas.
También pasó a la taquería “La Güerita”, de Tecate, donde se comió un burro especial, dos tacos y dos bebidas. Ahí también merendó Luis Alfonso Treviño Cueva, quien pidió cuatro tacos y un consomé de birria.
Pero ninguno como Marco Elio Rodríguez Guerrero y Joel Terán López. El primero, gastó 955 pesos en tres taquerías. El segundo pagó mil 85 pesos en otras tres.
Otros prefirieron comida chatarra, pero “fina”. Jonathan Francisco Gómez Molina le cargó al erario una cuenta de 229 pesos en ‘Asa Nisi: masa, pan y café’, donde se comió tres “croissant de almendra” (43 pesos cada uno) y tomó par de cafés latte (50 pesos cada uno).
Karen Marcela Viramontes Rivera, se compró un pay de queso, un “Ice Mocha” (de 55 pesos) y un “Frappe Mocha” (de 80) en el café “Zu-Taza” de Ensenada.
Jesús Carlos Valenzuela Campa fue a la Zona Costa para un recorrido por aquellos locales que fungirían como sedes de los distritos electorales, pero aprovechó para comprar un pan de ajo, cuyo precio fue de 75 pesos en “La Misión”. Liliana Contreras Ruiz se dio gusto con un “Cheseecake de la casa”, de 95 pesos, en el restaurante “El Mezquite”, ubicado en Tecate…
Aunque no compraron alimentos chatarra con dinero público, es singular el caso de dos funcionarios quienes, aprovechando la encomienda de traer un vehículo oficial a Tijuana, se fueron a comer en un sitio VIP.
Debido al “traslado de vehículo 103, de Mexicali a Tijuana B.C. para que dicha unidad” pudiese “ser utilizada en las actividades de verificación”, el IEE mandó a Fernando López Oceguera e Iván Ernesto Velázquez Sánchez a la capital.
Pese a que fue un viaje de ida y vuelta en un solo día, Velázquez y López optaron por comer en uno de los restaurantes mexicalenses más caros: la “Fonda de Mexicali”, ubicada en el interior del Hotel Araiza. López pidió una “carne a la tampiqueña”, de 295 pesos. Velázquez un ‘alambre de arrachera’, con precio de 245 pesos.