Libertad religiosa y pluralismo
Editorial | martes 26 de mayo
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Por Redacción | martes, 26 de mayo de 2026
Por Armando Maya Castro
Los grupos religiosos están protegidos por la ley, puesto que la libertad de creencia y de culto constituye un derecho fundamental reconocido en numerosos sistemas jurídicos y tratados internacionales. No obstante, esta protección legal no ha sido suficiente para erradicar los intentos de desacreditar y estigmatizar a estas minorías, las cuales continúan siendo sometidas a presiones de diversa índole.
En algunos casos, estas presiones se manifiestan mediante discriminación, intolerancia, burlas o campañas mediáticas de hostilidad contra quienes profesan una fe distinta; en otros, mediante marginación social, difusión de estereotipos negativos, censura en espacios públicos o limitaciones para participar plenamente en la vida comunitaria debido a sus convicciones religiosas.
La vida democrática contemporánea no consiste en la eliminación de las diferencias, sino en la garantía efectiva del ejercicio libre de la fe, dentro del respeto mutuo y del marco jurídico vigente, en contraste con posturas que buscan imponer una única visión religiosa sobre la sociedad. En este sentido, la pluralidad religiosa no debe interpretarse como una amenaza, sino como una expresión fundamental de la libertad y de la dignidad humana.
A lo largo de la historia y en la actualidad, diversas tradiciones religiosas han enfrentado múltiples formas de discriminación y rechazo social. Desde la antigüedad, incluso antes del periodo de Cristo, la persecución hacia quienes profesan una fe distinta a la predominante ha constituido una constante en numerosos contextos históricos y socioculturales.
En diversos países, las minorías religiosas han enfrentado restricciones para la construcción de lugares de culto, la práctica pública de sus ceremonias o el acceso en condiciones de igualdad a determinados espacios educativos y laborales. Asimismo, ciertos grupos han sido objeto de campañas de desprestigio sustentadas en prejuicios o estereotipos que los presentan como una amenaza para la cohesión social.
En suma, el respeto a la diversidad religiosa constituye un pilar esencial de las sociedades democráticas contemporáneas, ya que su protección efectiva no solo salvaguarda derechos individuales, sino que también fortalece la convivencia pacífica, el pluralismo y el respeto a la dignidad humana.