Editorial

México ante el desafío ambiental

Por Armando Maya Castro | martes, 1 de septiembre de 2026

EMX-México ante el desafío ambiental


Los desastres naturales que en los últimos tiempos han causado estragos en distintas regiones del mundo deberían llevarnos a detenernos y reflexionar. Las riadas, los terremotos y los huracanes no pueden ser vistos únicamente como fenómenos aislados ni asumidos con resignación. Son señales que nos recuerdan la necesidad de prestar atención a lo que ocurre con nuestro entorno y, sobre todo, de actuar.

La creciente contaminación y el deterioro ambiental no pueden seguir tratándose como problemas secundarios. En México, sus efectos se manifiestan en la calidad del aire y del agua, la pérdida de ecosistemas, la degradación de los suelos y la disminución de la biodiversidad. Durante décadas, el desarrollo económico ha avanzado sin considerar suficientemente las consecuencias de determinadas actividades sobre el patrimonio natural del país.

México necesita fortalecer su política ambiental. No basta con campañas ocasionales ni con llamados de buena voluntad. Se requieren mejores leyes, instituciones capaces de hacerlas cumplir y políticas públicas que permitan enfrentar con seriedad el cambio climático, frenar la contaminación y proteger la biodiversidad. Esta responsabilidad debe estar por encima de intereses políticos, económicos o de poder.

Pero el cuidado del medio ambiente tampoco puede dejarse exclusivamente en manos de las autoridades. Como ciudadanos también tenemos responsabilidades concretas: reducir el consumo y la generación de residuos, evitar el desperdicio de agua y energía, separar y disponer adecuadamente la basura y utilizar responsablemente los recursos naturales. También debemos exigir a las autoridades no solo leyes ambientales más eficaces, sino, sobre todo, su cumplimiento. La participación ciudadana implica además denunciar prácticas que dañen nuestro entorno y respaldar decisiones que favorezcan un desarrollo sostenible.

No podemos esperar a que el deterioro avance hasta alcanzar daños irreversibles. México posee una enorme riqueza natural que no pertenece exclusivamente a nuestra generación. Protegerla significa también proteger nuestra salud, nuestra economía y las condiciones de vida de quienes vendrán.

El país necesita pasar de los discursos a los hechos. Gobierno y sociedad tenemos una responsabilidad compartida. Cuidar el medio ambiente no es una opción ni una tarea para después: es un deber impostergable. El momento de actuar es hoy.


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