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Por Ana Lilia Ramírez | lunes, 24 de agosto de 2026
Fieles llegan al altar del Corredor 2000 con veladoras, flores, cigarros, bebidas y dinero para agradecer o pedir favores
TIJUANA.- Agosto es uno de los meses de mayor movimiento en la capilla dedicada a la Santa Muerte, ubicada a la altura del kilómetro 22 del bulevar 2000, al este de Tijuana, donde durante estas fechas aumenta el número de creyentes que llegan a pedir favores, agradecer milagros o simplemente conocer este peculiar santuario.
El 15 de agosto es considerado por numerosos devotos como una de las principales fechas de celebración de la llamada “Niña Blanca”, jornada en la que realizan rezos, ofrendas y rituales de agradecimiento.
Entre quienes mantienen viva esta devoción está Ernesto, quien este 23 de agosto cumplió 49 años y, como cada año, decidió celebrarlo visitando a su “Flaquita”.

Desde la colonia El Niño se trasladó hasta la capilla para agradecer por un año más de vida.
“Desde hace 15 años vengo a esta capilla para agradecer favores que me ha hecho, por mantenerme con vida y sacarme de tantos problemas”, relató.

Su devoción llegó al punto de tatuarse la imagen de la Santa Muerte en toda la espalda, pues asegura que la figura lo protege. Una creencia que, afirma, también transmite a sus hijas de 8 y 10 años.

La afluencia de creyentes se incrementa durante agosto. Martes y viernes son considerados días de mayor actividad para rezos, adoración y limpias, mientras que los visitantes llegan con veladoras, cigarros, bebidas alcohólicas, incienso, frutas y flores.

La capilla también se ha convertido en una parada para automovilistas y viajeros que circulan entre Tijuana y Rosarito. Algunos detienen su marcha para colocar una ofrenda, hacer una petición, agradecer un favor o simplemente conocer el sitio y tomarse fotografías.

UN SANTUARIO QUE VIVE DE SUS FIELES
Además de ser un espacio de culto, la capilla se sostiene principalmente con las aportaciones de los visitantes y la venta de artículos relacionados con esta devoción, como veladoras, imágenes y otros objetos religiosos y esotéricos.
Pero mantenerla en pie no ha sido sencillo.

El santuario ha sufrido actos de vandalismo. En noviembre de 2023, un altar ubicado en las inmediaciones del Corredor 2000 fue vandalizado, de acuerdo con reportes periodísticos.

Los daños, sin embargo, no terminaron con el culto. Los propios devotos participaron en la recuperación y reconstrucción del lugar, manteniendo activo uno de los puntos de veneración popular más visibles de esta zona de Tijuana.
La historia de estos altares en la frontera tampoco es reciente. Investigaciones sobre el culto a la Santa Muerte en Tijuana documentan la instalación de capillas después de la construcción del Corredor 2000. Algunos altares fueron incluso demolidos en 2009, pero la devoción volvió a encontrar espacios para mantenerse.

Hoy, las grandes figuras de la Santa Muerte que pueden observarse desde el bulevar y las decenas de veladoras alrededor del altar convierten a la capilla en un punto que difícilmente pasa desapercibido.
Durante agosto, especialmente alrededor del 15, las ofrendas se multiplican. Flores, veladoras, fotografías, cigarros, bebidas y dinero son colocados ante la imagen por quienes llegan con una petición, una promesa o simplemente con el deseo de agradecer.
Entre carretera, devoción y curiosidad, la capilla permanece como una expresión del culto popular en la frontera, sostenida por sus propios fieles y por una tradición que, pese al vandalismo y al paso de los años, se niega a desaparecer.