Oposición colombiana protesta contra políticas del gobierno de De la Espriella
Mundo | miércoles 14 de octubre
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Por Redacción | miércoles, 14 de octubre de 2026
Manifestantes de distintos sectores cuestionaron las medidas de seguridad, el rumbo de las reformas sociales y los vínculos diplomáticos con Estados Unidos e Israel. También expresaron preocupación por los derechos humanos y la autonomía de las comunidades indígenas.
Bogotá, Colombia.- Organizaciones sindicales, estudiantes, colectivos feministas y comunidades indígenas participaron en movilizaciones contra el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella, en una jornada que reunió a distintos sectores inconformes con las políticas de su administración.
Las protestas, convocadas por grupos de oposición con el respaldo del expresidente Gustavo Petro, se extendieron por varias ciudades del país. En las calles se escucharon consignas contra el mandatario y mensajes de preocupación por el futuro de los derechos sociales y las libertades civiles.
Entre los participantes, Unzo Vargas, funcionario de 44 años, manifestó su inquietud por las decisiones del gobierno mientras portaba una bandera arcoíris, símbolo de la comunidad LGBTQ. El manifestante consideró que los derechos conquistados durante años podrían verse afectados por las nuevas políticas.
Una de las principales preocupaciones de los opositores es la posibilidad de que se reviertan medidas adoptadas durante la presidencia de Petro, entre ellas la ampliación del acceso gratuito a universidades públicas, los incrementos al salario mínimo y los cambios en las prestaciones laborales, incluido el pago adicional por jornadas nocturnas.

Ester Guerra, profesora de 32 años, también expresó temor por el futuro de esos avances sociales. Las consignas de los manifestantes reflejaron la inconformidad de quienes consideran que las decisiones de la actual administración podrían modificar las condiciones de distintos sectores de la población.
La política internacional fue otro de los motivos de protesta. Los participantes cuestionaron el acercamiento del gobierno colombiano con Estados Unidos e Israel, luego de que las relaciones con el gobierno israelí fueran interrumpidas durante la administración anterior. Algunos manifestantes consideraron que el cambio de rumbo podría comprometer la autonomía nacional.
Durante la concentración en Bogotá se observaron banderas palestinas y un grupo de asistentes quemó una bandera de Estados Unidos. Jimena Rodríguez, estudiante de 20 años, expresó su rechazo a la orientación diplomática del gobierno y manifestó preocupación por lo que considera un periodo de incertidumbre para el país.

El manejo de las manifestaciones también generó tensión. Los participantes cuestionaron una medida anunciada por De la Espriella para flexibilizar el uso de la fuerza pública ante situaciones que involucren daños o bloqueos de vías. El presidente defendió la disposición como una herramienta para enfrentar actos que calificó de terrorismo urbano, mientras que sus críticos advirtieron sobre el riesgo de posibles abusos contra quienes ejercen su derecho a protestar.
Óscar Pérez, profesor de 40 años, sostuvo que las disposiciones podrían generar temor entre la ciudadanía y defendió las movilizaciones como una forma legítima de participación pública.
Las comunidades indígenas también llevaron sus demandas a las calles, principalmente por su desacuerdo con un proyecto que busca regular la guardia indígena, organización civil encargada de defender los territorios ancestrales. Sus integrantes consideran que la iniciativa podría afectar su autonomía y sus formas de organización en regiones golpeadas por el conflicto armado.

José Joy Martenorio, coordinador del Consejo Regional Indígena del Cauca, cuestionó la representación de los pueblos originarios en las decisiones gubernamentales. El departamento del Cauca enfrenta la presencia de grupos armados y redes relacionadas con el narcotráfico.
La administración también ha recibido críticas por la presunta falta de transparencia en la gestión de recursos privados destinados a apoyar a las víctimas del terremoto que afectó el occidente del país el 10 de agosto. Los cuestionamientos se relacionan con los fondos coordinados por la esposa del presidente para atender a las personas damnificadas.
Asimismo, sectores opositores han señalado posibles tensiones entre las expresiones religiosas del mandatario en actos públicos y el principio de laicidad del Estado. Entre los ejemplos mencionados se encuentran sus referencias religiosas en discursos y eventos oficiales.
Para algunos asistentes, las manifestaciones reflejan un descontento que va más allá de una sola medida gubernamental. Samuel Molina, estudiante de 20 años, consideró que la participación ciudadana evidencia la inconformidad de una parte importante de la sociedad colombiana.
Con información de Excelsior