Editorial

Perspectiva: La escuela en crisis

Por Redacción | lunes, 17 de agosto de 2026

EMX-Perspectiva: La escuela en crisis


La educación es un privilegio, ni duda cabe, pero también es una de las herramientas más poderosas para dar sentido y rumbo a la vida. A través de ella podemos ejercer nuestra condición humana en el verdadero sentido de la palabra y construir las bases de una sociedad distinta.

Por ello, la educación debería ser la fuerza impulsora de una auténtica formación humanística, así como un medio generador del cambio social. Quizás sea el camino más lento, pero también el único medio sólido y verdadero para transformar de fondo a las sociedades.

La sociedad actual enfrenta un sinfín de crisis, muchas de ellas simultáneas e interrelacionadas. La lista puede parecer interminable y el camino hacia las soluciones tan remoto que incluso puede desalentar al más optimista. Sin embargo, siempre permanecerán los intentos por encontrar nuevos horizontes de convivencia humana.

La escuela tradicional proporciona los conocimientos científicos necesarios en sus diferentes niveles y especialidades, pero también tiene una responsabilidad fundamental: contribuir a la formación integral de los individuos mediante el fortalecimiento de los valores humanos.

Hay muchos valores fundamentales. Está, por ejemplo, el valor de la sabiduría para reconocer la trama de vínculos que mantiene unida la vida y que, al romperse, destruye de manera brutal los ecosistemas y la propia naturaleza. Está también el valor del coraje para no temer las diferencias ni negarlas, sino respetarlas y tratar de comprenderlas. Y está el valor de la solidaridad, indispensable para cultivar la empatía con personas que están más allá de nuestro entorno inmediato.

Esto puede parecer abstracto y difícil, pero no lo es cuando desde edades tempranas las escuelas privilegian los valores y la educación humanística, proporcionando al ser humano el impulso necesario para persistir a pesar del desaliento que en ocasiones impone la realidad social.

La educación es responsable de trazar los cimientos éticos necesarios para formar verdaderos ciudadanos. En esta tarea, la educación institucional y la educación en el hogar han constituido siempre un binomio fundamental.

La familia y los maestros son los pilares de la educación humanística, que es también educación para la paz. Una educación que enseñe a los jóvenes la crueldad y la insensatez de la guerra para arraigar en la sociedad humana la práctica de la no violencia.

Es en estos conceptos donde la educación debe sustentarse: una educación ambiental que enseñe la realidad ecológica actual y los medios para proteger la naturaleza; una educación para el desarrollo que se centre en el análisis de la pobreza y la justicia; y una educación para los derechos humanos que genere conciencia sobre la igualdad y la dignidad de las personas.

Hoy el tema educativo cobra especial importancia en el mundo porque ya no son únicamente la familia y la escuela quienes tienen la responsabilidad de educar. A partir del advenimiento de la tecnología tal como ahora la conocemos, la debilidad de las instituciones educativas se ha hecho evidente y los alumnos quedan expuestos a todo tipo de influencias y contenidos.

El proceso tecnológico ha sido tan rápido que los sistemas educativos del mundo no han alcanzado a reaccionar para reinventarse. Han quedado, en buena medida, fuera de la jugada. La escuela continúa siendo necesaria para la obtención de títulos y certificados, pero ya no constituye por sí misma la base de la instrucción y mucho menos de la formación de los seres humanos.

La escuela está en crisis.

Ese es el enorme reto que enfrentan actualmente todos los sistemas educativos del mundo. La rapidez para reaccionar es distinta en cada sociedad, pero no hay tiempo que perder. La educación en valores representa un camino indispensable para el futuro de la humanidad, porque no existe una fuerza mayor para el desarrollo de los individuos que una educación sólida y de naturaleza humanística.

La educación se torna crucial en épocas como la nuestra, cuando lo que estamos viendo supera todo lo que hubiéramos imaginado. Allí está la inteligencia artificial, con robots que aspiran a sustituir labores realizadas por seres humanos y toda la confusión que este proceso produce.

Frente a estos cambios, lo verdaderamente importante es el rescate de la cultura que sustenta el espíritu humano y que nos hace universales, infinitos y perdurables.

viveleyendo.normabustamante@gmail.com