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Por Redacción | lunes, 17 de agosto de 2026
La isla de Flores enfrenta una emergencia tras el sismo del sábado, con más de 19 mil personas refugiadas, cientos de heridos y comunidades que aún esperan alimentos, agua y atención médica.
REO, Indonesia.- La isla de Flores enfrenta una emergencia humanitaria luego del terremoto que sacudió Indonesia el sábado y que dejó al menos 68 personas muertas, más de 200 heridas y miles de viviendas dañadas, mientras las autoridades intensifican el envío de ayuda a las comunidades afectadas.
El movimiento telúrico ocurrió durante las primeras horas del sábado en la provincia de Nusa Tenggara Oriental y provocó el derrumbe de edificios, viviendas y otras estructuras. Árboles, rocas y deslizamientos de tierra también bloquearon numerosas carreteras, dificultando el acceso de los equipos de emergencia.
De acuerdo con la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB), más de 4 mil 500 viviendas resultaron afectadas y alrededor de 19 mil personas tuvieron que abandonar sus hogares para refugiarse en instalaciones temporales o permanecer a la intemperie ante el riesgo de nuevos movimientos.
La emergencia también alcanzó la infraestructura básica de la región. Las autoridades contabilizaron daños en 122 instalaciones de salud, 252 escuelas y 84 lugares de culto, mientras cientos de personas lesionadas requieren atención médica.
El gobernador de Nusa Tenggara Oriental declaró un estado de emergencia por 14 días para facilitar la movilización de recursos y personal hacia las zonas más afectadas.
Sobrevivientes permanecen entre escombros
En distintas comunidades de Flores, los habitantes pasaron la noche fuera de sus casas debido al temor de nuevos derrumbes. Algunas familias instalaron refugios improvisados con lonas, mientras otras permanecieron cerca de las viviendas destruidas esperando recibir alimentos, agua potable y medicamentos.
"Mi casa ahora es sólo escombros", relató Rasyid Jafar, comerciante de ropa de la localidad de Reo, considerada una de las zonas más golpeadas del distrito de Manggarai.
El residente señaló que las necesidades más urgentes son alimentos, medicinas y agua limpia, en momentos en que numerosas familias han perdido sus viviendas y pertenencias.
La magnitud de la tragedia contrastó con las celebraciones por el 81 aniversario de la independencia de Indonesia. Durante la ceremonia oficial realizada en Yakarta, el presidente Prabowo Subianto pidió a la población dedicar un momento de oración a las personas afectadas por los desastres ocurridos en Nusa Tenggara Oriental y otras regiones del país.
El terremoto se registró a una profundidad aproximada de 10 kilómetros, poco antes de las 6:00 de la mañana del sábado, según información del Servicio Geológico de Estados Unidos. La intensidad del movimiento provocó que los habitantes salieran de sus viviendas mientras las autoridades emitían alertas de tsunami, posteriormente canceladas.
Desde el sismo principal se han registrado mil 576 réplicas, aunque únicamente 54 habían sido percibidas por la población hasta el lunes.
Más de mil 800 elementos participan en las labores
Ante las dificultades para llegar a las zonas más aisladas, el gobierno desplegó más de mil 800 elementos militares y policiales, apoyados por 10 aeronaves y varias embarcaciones para trasladar suministros y atender a las comunidades afectadas.
Las autoridades comenzaron la distribución de más de 100 toneladas de ayuda de emergencia, además de aproximadamente 5 mil 400 paquetes de alimentos, medicamentos, ropa y equipo médico.
Abdul Muhari, subjefe de la BNPB, explicó que la entrega de suministros avanza de manera desigual debido a las condiciones del terreno. Los deslaves y las carreteras bloqueadas han retrasado el acceso a algunas de las localidades más afectadas.
En Ruteng fueron instalados dos hospitales de campaña para atender a las víctimas, debido a los daños registrados en instalaciones médicas de la región. Equipos especializados en gestión de crisis también supervisan las operaciones sanitarias desde un centro de emergencia.
Los rescatistas continúan recorriendo las zonas afectadas en busca de posibles víctimas, aunque hasta el momento no existen reportes oficiales de personas desaparecidas.
Comunidades permanecen aisladas
Una de las mayores dificultades para los equipos de emergencia ha sido alcanzar las comunidades ubicadas en zonas de difícil acceso. La pequeña isla de Palue, cercana al epicentro, recibió a los primeros grupos de ayuda hasta la noche del domingo.
Los trabajadores tuvieron que desplazarse por mar y posteriormente atravesar caminos afectados por deslizamientos para llegar hasta la población.
El subjefe de policía del distrito de Sikka, Marselus Yugo Amboro, describió el recorrido como extremadamente complicado debido a las pendientes pronunciadas y los bloqueos provocados por los deslaves.
Las primeras evaluaciones realizadas en Palue reportaron una persona muerta, dos heridas de gravedad y cerca de 150 viviendas destruidas, además de daños considerables en diferentes puntos de la comunidad.
La situación ha obligado a miles de personas a permanecer en refugios improvisados y al aire libre, una experiencia que también ha reavivado el recuerdo del terremoto y tsunami de 1992, que dejó alrededor de 2 mil 500 muertos en Flores.
Indonesia mantiene alto riesgo sísmico
El país asiático se encuentra dentro del denominado "Anillo de Fuego" del Pacífico, una zona caracterizada por una intensa actividad tectónica y volcánica que provoca frecuentes terremotos y erupciones.
Indonesia ha enfrentado algunos de los desastres sísmicos más mortíferos de las últimas décadas. En 2018, un terremoto de magnitud 7.5 provocó un tsunami en Sulawesi que dejó más de 4 mil 400 personas muertas.
Dos décadas antes, en 2004, un terremoto de magnitud 9.1 frente a las costas de Sumatra generó un tsunami que provocó aproximadamente 230 mil muertes en una docena de países, de las cuales cerca de 170 mil ocurrieron únicamente en la provincia indonesia de Aceh.
Mientras continúan las labores de rescate y distribución de ayuda en Flores, las autoridades mantienen vigilancia sobre las réplicas, los daños estructurales y los deslaves que todavía representan una amenaza para las comunidades afectadas.
Con información de AP